¿Es malo comer aceite de oliva virgen extra? Sus calorías importan si te pasas con la cantidad

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Aceite de oliva virgen extra en recipientes de cristal junto a aceitunas

No, el aceite de oliva virgen extra no es malo cuando se consume en cantidades razonables. De hecho, es una de las principales fuentes de grasa de la dieta mediterránea y presenta un perfil nutricional dominado por el ácido oleico, una grasa monoinsaturada. Además, conserva compuestos minoritarios propios de la aceituna, incluidos polifenoles y vitamina E.

Eso no significa que pueda utilizarse sin límite. Su principal inconveniente es muy sencillo: es prácticamente grasa pura y aporta alrededor de 884 kcal por cada 100 gramos. Una cantidad aparentemente pequeña puede añadir bastantes calorías a una comida.

También conviene evitar dos extremos. No hay razones para demonizarlo por ser una grasa, pero tampoco para pensar que sus características saludables hacen irrelevante la cantidad. Una cucharada utilizada para cocinar o aliñar no es comparable con añadir varias cucharadas a cada comida del día.

¿Es malo comer aceite de oliva virgen extra?

Para la mayoría de las personas, el aceite de oliva virgen extra puede formar parte habitual de una alimentación equilibrada. Su grasa está compuesta mayoritariamente por ácidos grasos monoinsaturados y contiene una proporción menor de grasas saturadas y poliinsaturadas.

La evidencia disponible sobre patrones de alimentación mediterráneos en los que el aceite de oliva virgen extra ocupa un papel importante es considerable. En ensayos realizados en personas con elevado riesgo cardiovascular, una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra se ha asociado con una menor incidencia de acontecimientos cardiovasculares importantes frente a determinados patrones de comparación.

Sin embargo, estos resultados deben interpretarse correctamente: no demuestran que cuanto más aceite se tome, mejor, ni que añadir aceite de oliva virgen extra a una alimentación desequilibrada compense automáticamente sus problemas.

Importa tanto la cantidad como aquello a lo que sustituye. Sustituir mantequilla u otras fuentes importantes de grasa saturada por aceite de oliva es nutricionalmente distinto de añadir varias cucharadas de aceite a una dieta que ya proporciona suficiente energía.

¿El aceite de oliva virgen extra engorda?

El aceite de oliva virgen extra tiene una densidad energética muy elevada. Como prácticamente todos los aceites comestibles, proporciona aproximadamente 884 kcal por 100 gramos.

Pero decir simplemente que «engorda» sería incorrecto. El aumento de grasa corporal depende fundamentalmente de mantener durante el tiempo un balance energético positivo, es decir, consumir más energía de la que el organismo utiliza.

El AOVE puede contribuir a ese exceso si se consume abundantemente porque concentra muchas calorías en muy poco volumen:

  • 5 g de aceite: aproximadamente 44 kcal.
  • 10 g: unas 88 kcal.
  • 15 g: alrededor de 133 kcal.
  • 30 g: aproximadamente 265 kcal.
  • 50 g: alrededor de 440 kcal.

Esta característica ayuda a entender por qué «un chorrito» puede ser muy diferente dependiendo de quién sirva el aceite. Utilizar 10 gramos para aliñar una ensalada es una cosa; añadir aceite generosamente durante la cocción y después volver a añadirlo en el plato puede multiplicar la cantidad.

Para una persona que quiera controlar su peso, medir temporalmente el aceite puede resultar útil para conocer cuánto está utilizando realmente. No es necesario eliminarlo por ser calórico.

¿Qué pasa si comes demasiado aceite de oliva virgen extra?

No existe una cantidad concreta a partir de la cual el AOVE se convierta repentinamente en perjudicial. Las necesidades energéticas y de grasa dependen de cada persona y del conjunto de su alimentación.

Un consumo excesivo presenta, sobre todo, inconvenientes derivados de su concentración energética.

Puede añadir cientos de calorías sin que apenas lo notes

Treinta gramos aportan alrededor de 265 kcal. Cincuenta gramos se acercan a las 440 kcal. Estas cantidades no ocupan demasiado volumen y pueden alcanzarse sumando el aceite utilizado para cocinar, aliñar y acompañar diferentes platos.

Si estas calorías sustituyen a otras fuentes energéticas, el efecto sobre la energía total puede ser pequeño. Si simplemente se añaden a la alimentación habitual, pueden favorecer un superávit energético.

Grandes cantidades pueden causar molestias digestivas

Las comidas extremadamente grasas pueden producir pesadez, náuseas o deposiciones más blandas en determinadas personas. La tolerancia individual varía y este efecto no es exclusivo del aceite de oliva.

Puede desplazar alimentos más completos

El AOVE aporta grasa y determinados componentes liposolubles, pero prácticamente carece de proteínas, hidratos de carbono y fibra. Si una proporción excesiva de las calorías procede del aceite, queda menos margen energético para otros alimentos que proporcionan una gama más amplia de nutrientes.

Principales inconvenientes del aceite de oliva virgen extra

Su densidad calórica es extremadamente alta

Este es su principal punto débil desde una perspectiva práctica. Un aceite puede tener una composición de grasas favorable y seguir siendo uno de los alimentos más concentrados energéticamente.

Una grasa monoinsaturada aporta aproximadamente las mismas calorías que una grasa saturada. La diferencia nutricional entre ambas no consiste en que una tenga muchas menos calorías.

Es fácil subestimar la cantidad consumida

Con alimentos sólidos resulta relativamente sencillo percibir que una porción ha aumentado. Con un líquido como el aceite es más difícil. Verterlo directamente desde una botella puede hacer que una cantidad de 10 gramos se convierta fácilmente en 20 o 30 gramos.

Esto adquiere especial importancia cuando se utiliza varias veces durante el día.

No aporta fibra

El AOVE procede de la aceituna, pero no equivale nutricionalmente a comer aceitunas enteras. Durante la elaboración se obtiene la fracción oleosa y el producto final prácticamente no contiene fibra.

Tampoco aporta cantidades relevantes de proteínas o hidratos de carbono.

Contiene grasa saturada, aunque no sea la predominante

El perfil del aceite de oliva está dominado por grasa monoinsaturada, especialmente ácido oleico, pero no está compuesto exclusivamente por ella.

Alrededor de un 13-15% de sus ácidos grasos pueden corresponder a grasas saturadas, principalmente ácido palmítico, aunque las cifras varían según la variedad de aceituna y otros factores.

Esta proporción es considerablemente inferior a la de grasas como mantequilla, manteca, aceite de coco o aceite de palma, pero no es cero.

El calor y el almacenamiento deterioran progresivamente sus componentes

El AOVE presenta una estabilidad oxidativa considerable gracias a su elevada proporción de ácido oleico y a la presencia de antioxidantes naturales. Sin embargo, ningún aceite es inmune al deterioro.

La exposición prolongada al oxígeno, la luz y temperaturas elevadas favorece reacciones de oxidación y la pérdida gradual de algunos compuestos fenólicos.

Esto tiene especial importancia cuando una botella permanece durante meses abierta junto a una fuente de calor o cuando el mismo aceite se somete repetidamente a ciclos intensos de fritura.

Que sea saludable no convierte cualquier fritura en un alimento ligero

El aceite de oliva presenta una buena estabilidad para cocinar y puede emplearse para freír. Sin embargo, el alimento frito puede absorber parte del aceite, aumentando su contenido energético.

Por tanto, utilizar AOVE para freír no elimina las calorías adicionales propias de una fritura. Una patata cocida y una patata frita siguen siendo preparaciones nutricionalmente distintas aunque el aceite empleado sea de buena calidad.

¿Qué nutrientes aporta el aceite de oliva virgen extra?

El AOVE está formado prácticamente en su totalidad por lípidos. Su composición exacta depende de factores como la variedad de aceituna, el clima, la maduración, las condiciones de cultivo y el proceso de elaboración.

Como referencia, estos son valores aproximados para 100 gramos de aceite de oliva:

Nutriente Cantidad aproximada por 100 g
Energía 884 kcal
Grasas totales 100 g
Grasas saturadas Aproximadamente 14 g
Grasas monoinsaturadas Aproximadamente 73 g
Grasas poliinsaturadas Aproximadamente 10-11 g
Proteínas 0 g
Hidratos de carbono 0 g
Azúcares 0 g
Fibra 0 g
Vitamina E Aproximadamente 14 mg
Vitamina K Presente en cantidades relevantes
Sodio Prácticamente 0 mg

Los datos de composición de los aceites presentan variaciones naturales. Además, una tabla genérica de aceite de oliva no refleja necesariamente la concentración de polifenoles de un AOVE concreto.

¿Qué grasas contiene principalmente?

El ácido oleico es normalmente el ácido graso predominante. Se trata de una grasa monoinsaturada omega-9 y constituye una parte mayoritaria de la grasa del aceite de oliva.

También contiene ácido linoleico, un ácido graso poliinsaturado omega-6 esencial, cantidades menores de ácido alfa-linolénico omega-3 y grasas saturadas como el ácido palmítico.

Las proporciones pueden variar considerablemente entre aceites. Por ello, no todos los AOVE presentan exactamente el mismo perfil de ácidos grasos.

¿Qué diferencia al aceite de oliva virgen extra de otros aceites de oliva?

La denominación «virgen extra» no es simplemente una expresión comercial. El AOVE se obtiene directamente de aceitunas mediante procedimientos mecánicos y debe cumplir determinados requisitos químicos y sensoriales.

El aceite de oliva refinado ha pasado por procesos destinados a corregir características que impiden su comercialización directa como aceite virgen. El producto vendido simplemente como «aceite de oliva» suele combinar aceite de oliva refinado con aceite de oliva virgen.

Una de las diferencias nutricionales interesantes es que el AOVE conserva compuestos fenólicos procedentes de la aceituna que pueden reducirse considerablemente durante el refinado.

Los polifenoles del AOVE: interesantes, pero no milagrosos

El aceite de oliva virgen extra contiene diferentes compuestos fenólicos, entre ellos derivados de hidroxitirosol, tirosol y secoiridoides. Estos componentes participan en las características sensoriales del aceite y contribuyen a su estabilidad oxidativa.

La cantidad varía enormemente entre aceites según la variedad, madurez de la aceituna, extracción, almacenamiento y otros factores.

Su presencia constituye una diferencia importante respecto a muchos aceites refinados, pero no debería utilizarse para presentar el AOVE como un medicamento. Los polifenoles no anulan las calorías del aceite ni convierten una dieta desequilibrada en saludable.

Aspectos positivos del aceite de oliva virgen extra

Predomina la grasa monoinsaturada

La elevada proporción de ácido oleico permite utilizar el AOVE como sustituto de fuentes de grasa con mayor contenido de ácidos grasos saturados.

La sustitución es un concepto importante. Añadir aceite sin retirar nada de la dieta no produce necesariamente el mismo efecto que utilizarlo en lugar de mantequilla, manteca u otras grasas.

Forma parte de un patrón alimentario con abundante evidencia

La dieta mediterránea tradicional utiliza el aceite de oliva como una de sus principales grasas culinarias junto con un consumo abundante de verduras, frutas, legumbres, frutos secos y cereales, además de otros alimentos.

Ensayos realizados en España con personas de elevado riesgo cardiovascular han encontrado una menor incidencia de acontecimientos cardiovasculares importantes en grupos asignados a una dieta mediterránea complementada con AOVE frente a un grupo de comparación.

Estos resultados apoyan el patrón alimentario completo; no demuestran que beber aceite de oliva aisladamente produzca el mismo efecto.

Aporta vitamina E

El aceite de oliva proporciona alfa-tocoferol, una forma de vitamina E con actividad biológica. Una cucharada de aproximadamente 13-14 gramos puede aportar cerca de 2 mg.

La vitamina E desempeña funciones antioxidantes en el organismo, pero también puede obtenerse de frutos secos, semillas y otros alimentos.

Presenta buena estabilidad culinaria

Su predominio de ácido oleico y la presencia de antioxidantes naturales proporcionan al aceite de oliva una estabilidad razonablemente buena frente al calentamiento.

Los estudios realizados bajo condiciones de fritura muestran que los aceites de oliva pueden comportarse de forma estable durante el calentamiento, aunque el deterioro aumenta con el tiempo y los ciclos repetidos.

¿Se puede cocinar con aceite de oliva virgen extra?

Sí. La idea de que el AOVE solamente puede utilizarse en crudo es demasiado simplista. Puede emplearse para cocinar, saltear, hornear y freír.

El calentamiento provoca cambios progresivos en cualquier aceite, pero el aceite de oliva presenta características que le proporcionan una estabilidad considerable.

Lo que no tiene sentido es interpretar esta estabilidad como una resistencia ilimitada. Temperaturas excesivas, periodos prolongados y reutilizaciones repetidas aumentan el deterioro.

¿Es malo freír con aceite de oliva virgen extra?

No hay fundamento para afirmar de manera general que freír con AOVE sea perjudicial simplemente por tratarse de aceite virgen extra. Su perfil rico en ácido oleico y sus antioxidantes naturales contribuyen a una buena estabilidad.

Sin embargo, hay que distinguir entre la estabilidad del aceite y el valor nutricional de la comida completa. Una fritura puede absorber cantidades importantes de grasa y aumentar considerablemente sus calorías.

Además, el calentamiento repetido termina degradando cualquier aceite. Evitar temperaturas innecesariamente elevadas y no reutilizarlo indefinidamente son prácticas razonables.

¿Quién debería tener más cuidado?

Personas que necesitan controlar su ingesta energética

Quien intente perder peso no tiene por qué eliminar el AOVE, pero sí debería considerar su elevada densidad energética. Utilizar 40 o 50 gramos diarios supone varios cientos de kilocalorías.

La solución puede ser tan sencilla como medir durante unos días la cantidad utilizada para aprender a reconocer una ración razonable.

Personas que toleran mal las comidas muy grasas

Determinados trastornos digestivos y situaciones médicas pueden requerir modificaciones individualizadas en la cantidad de grasa. En estos casos debe seguirse la pauta indicada por el profesional sanitario.

Personas con tratamientos que requieren controlar la vitamina K

El aceite de oliva contiene vitamina K. Para personas que toman determinados medicamentos anticoagulantes cuya acción puede verse afectada por cambios importantes en la ingesta de esta vitamina, lo relevante suele ser mantener una alimentación consistente y seguir las indicaciones médicas, no eliminar por cuenta propia alimentos concretos.

Ante un tratamiento de este tipo, cualquier cambio importante y sostenido en la dieta debe consultarse con el profesional responsable.

¿Cuánto aceite de oliva virgen extra se puede comer?

No existe una cantidad máxima diaria universal de AOVE aplicable a todas las personas. Las necesidades energéticas varían considerablemente y el aceite debe valorarse dentro de la cantidad total de grasa de la alimentación.

Como referencia culinaria, una cucharada suele contener aproximadamente 10-15 gramos, según su tamaño. Eso representa unas 88-133 kcal.

En algunos patrones mediterráneos estudiados se han utilizado cantidades considerables de aceite de oliva, pero esas cantidades forman parte de una dieta completa y no deben transformarse automáticamente en una recomendación universal para cualquier persona.

Lo importante es entender que 100 gramos no son una ración habitual. Esa cantidad se utiliza como referencia nutricional para comparar alimentos y aportaría unas 884 kcal.

¿Es bueno consumir aceite de oliva virgen extra todos los días?

Puede utilizarse diariamente como principal grasa culinaria dentro de una dieta equilibrada. En países mediterráneos es habitual hacerlo.

Eso no significa que sea obligatorio consumirlo todos los días ni que aumentar continuamente la cantidad proporcione beneficios adicionales.

También conviene mantener variedad en las fuentes de grasa mediante alimentos como frutos secos, semillas, pescado y otros alimentos nutricionalmente interesantes.

Si se utiliza diariamente, resulta especialmente importante recordar que debe contabilizarse dentro de la energía y la grasa totales de la dieta.

Formas de consumirlo que pueden cambiar mucho el resultado

En crudo

Utilizado como aliño permite conservar sus características sensoriales y evita las pérdidas de algunos componentes sensibles al calentamiento.

Sin embargo, utilizarlo en crudo no reduce sus calorías. Diez gramos continúan aportando aproximadamente 88 kcal.

Para saltear y cocinar

Puede utilizarse perfectamente para cocinar verduras, legumbres, carnes, pescados y otros alimentos. Una cantidad moderada puede ser suficiente para preparar una ración considerable de comida.

Para freír

El AOVE presenta una buena estabilidad para la fritura. El inconveniente nutricional más evidente es que el alimento puede absorber parte del aceite y aumentar considerablemente su densidad energética.

En salsas y emulsiones

Mayonesa, alioli, pesto y otras salsas pueden contener cantidades importantes de aceite. Incluso cuando están preparadas con AOVE, pueden aportar muchas calorías en una porción relativamente pequeña.

La calidad de la grasa no hace desaparecer la elevada densidad energética de la salsa.

Con pan

Pan con AOVE puede formar parte perfectamente de una alimentación equilibrada. Lo que cambia mucho es la cantidad: mojar repetidamente una porción grande de pan en abundante aceite puede aportar bastante más energía que una pequeña tostada con una cantidad medida.

¿Cómo conservar correctamente el AOVE?

El aceite de oliva virgen extra se conserva mejor cuando se limita su exposición a sus principales enemigos: luz, calor y oxígeno.

  • Mantén el envase correctamente cerrado.
  • Guárdalo alejado de la luz directa.
  • No coloques la botella junto al horno o la placa de cocina.
  • Evita almacenar grandes cantidades durante periodos innecesariamente largos.
  • Respeta las indicaciones de conservación y consumo preferente del fabricante.
  • Los envases oscuros u opacos ayudan a proteger el aceite de la luz.

El aceite no mejora indefinidamente con el tiempo como podría hacerlo un producto diseñado para envejecer. El AOVE es un alimento que va perdiendo progresivamente aromas y parte de sus compuestos antioxidantes durante el almacenamiento.

¿Aceite de oliva virgen extra u aceitunas?

Aunque proceden del mismo fruto, son alimentos diferentes. Las aceitunas contienen agua, fibra y otros componentes de la pulpa. El aceite concentra fundamentalmente la fracción grasa.

Por eso 100 gramos de aceitunas y 100 gramos de AOVE tienen densidades energéticas completamente distintas. Tampoco proporcionan la misma cantidad de fibra.

Además, muchas aceitunas de mesa contienen cantidades considerables de sal debido al proceso de elaboración, mientras que el AOVE puro prácticamente no contiene sodio.

¿El AOVE tiene colesterol?

No. Al tratarse de una grasa vegetal, no contiene colesterol dietético en cantidades significativas.

Esto no significa que la grasa alimentaria sea irrelevante para el colesterol sanguíneo. El tipo de ácidos grasos consumidos, el patrón dietético completo, el peso corporal, la actividad física, la genética y otros factores influyen sobre el perfil lipídico.

¿El aceite de oliva baja el colesterol?

La evidencia nutricional respalda sustituir grasas saturadas por grasas insaturadas para mejorar determinados parámetros lipídicos. El AOVE puede ser una herramienta útil para realizar esa sustitución porque contiene principalmente ácido oleico.

Pero hay una diferencia entre sustituir y añadir. Añadir varias cucharadas de aceite a una dieta sin modificar ninguna otra fuente de grasa no es equivalente a reemplazar alimentos ricos en grasas saturadas.

Tampoco debe utilizarse el AOVE como sustituto de un tratamiento indicado para controlar el colesterol.

¿El aceite de oliva virgen extra es mejor que el aceite de oliva refinado?

El AOVE conserva una mayor diversidad de componentes minoritarios procedentes de la aceituna porque no ha pasado por un proceso de refinado. Entre ellos destacan diferentes compuestos fenólicos.

Desde el punto de vista calórico, sin embargo, la diferencia es mínima: ambos son aceites y proporcionan prácticamente la misma cantidad de energía.

Por tanto, elegir AOVE no permite utilizar cantidades ilimitadas pensando que sus polifenoles compensarán las calorías.

Mitos y dudas frecuentes sobre el aceite de oliva virgen extra

¿El AOVE engorda?

Puede contribuir al aumento de peso si ayuda a mantener un exceso energético, pero no provoca automáticamente que una persona engorde. Importan la cantidad consumida y el balance energético global.

¿Tiene muchas calorías?

Sí. Aproximadamente 884 kcal por 100 gramos. Esto es normal para un aceite. Una ración culinaria, sin embargo, suele ser mucho menor de 100 gramos.

¿Tiene azúcar?

No. El AOVE puro prácticamente no contiene hidratos de carbono ni azúcares.

¿Tiene fibra?

No en cantidades significativas. Aunque procede de la aceituna, la fibra permanece fundamentalmente en las partes sólidas que no forman parte del aceite.

¿Produce gases?

No es un alimento típicamente productor de gases porque carece de fibra y carbohidratos fermentables. Una cantidad muy elevada de grasa sí puede provocar otras molestias digestivas en personas sensibles.

¿Se puede tomar por la noche?

Sí. No existe evidencia de que el AOVE se vuelva perjudicial por consumirlo de noche. La cantidad total de energía y el conjunto de la alimentación importan mucho más que la hora concreta.

¿Es bueno beber aceite de oliva en ayunas?

No existe una necesidad general de beber AOVE en ayunas para obtener sus nutrientes. Puede incorporarse normalmente a las comidas.

Tomarlo en ayunas no elimina sus calorías ni ha demostrado convertirlo en un quemagrasas.

¿Aceite de oliva con limón en ayunas adelgaza?

No existe una base sólida para afirmar que esta combinación provoque por sí misma una pérdida de grasa corporal. El aceite continúa proporcionando unas 9 kcal por gramo independientemente de que se mezcle con limón.

La pérdida de grasa requiere un balance energético adecuado mantenido durante el tiempo.

¿Es malo cocinar con AOVE?

No. Puede utilizarse para cocinar. Su perfil rico en ácido oleico y sus componentes antioxidantes proporcionan una estabilidad adecuada para numerosos usos culinarios.

¿Al calentarlo se vuelve tóxico?

Esta afirmación es demasiado simplista. Todos los aceites sufren cambios químicos al calentarse, especialmente cuando la temperatura y el tiempo aumentan, pero el AOVE presenta una estabilidad considerable durante la cocción.

Eso no justifica quemarlo ni reutilizarlo indefinidamente.

¿Cuanto más AOVE se consume, mejor?

No. Un alimento puede presentar características nutricionales favorables sin que exista una relación en la que cada cucharada adicional produzca más beneficios.

Una vez considerada la cantidad de grasa apropiada para la alimentación de una persona, aumentar indiscriminadamente el aceite incrementa principalmente las calorías.

¿Es adecuado para perder peso?

Puede formar parte de una dieta destinada a perder peso. No es necesario recurrir a una alimentación sin aceite.

Sin embargo, debido a su elevada densidad energética, controlar la cantidad puede ser especialmente importante durante una dieta hipocalórica.

¿Es un superalimento?

«Superalimento» no es una categoría nutricional que permita atribuir propiedades extraordinarias a un producto. El AOVE tiene una composición interesante y existe abundante investigación sobre su papel dentro de patrones mediterráneos, pero sigue siendo un alimento, no un medicamento.

El problema no es que sea grasa, sino pensar que por ser saludable no tiene límites

El aceite de oliva virgen extra es un buen ejemplo de por qué las características saludables de un alimento y su densidad energética pueden coexistir.

Su predominio de ácido oleico, sus compuestos fenólicos y la evidencia disponible dentro de la dieta mediterránea son aspectos positivos. Al mismo tiempo, 30 gramos aportan aproximadamente 265 kcal y 50 gramos alrededor de 440 kcal.

Una pequeña cantidad utilizada para cocinar verduras puede ayudar a preparar un plato nutricionalmente interesante. Varias cucharadas añadidas sin medida a cada comida pueden hacer mucho más difícil controlar la ingesta energética.

No existe ninguna contradicción entre ambas ideas. La calidad de la grasa importa, pero la cantidad también.

Conclusión: ¿es malo comer aceite de oliva virgen extra?

No, el aceite de oliva virgen extra no es malo cuando se consume en cantidades razonables. Su perfil está dominado por ácido oleico monoinsaturado, aporta vitamina E y conserva compuestos fenólicos propios de la aceituna. Además, ocupa un lugar importante en uno de los patrones alimentarios con mayor respaldo científico, la dieta mediterránea.

Sus inconvenientes reales son menos llamativos de lo que sugieren algunos mitos. No hay razones para temerlo simplemente porque sea grasa, ni es cierto que cocinar con él lo convierta automáticamente en tóxico. En cambio, sí merece atención su enorme densidad energética: alrededor de 884 kcal por 100 gramos.

Consumir cantidades excesivas puede añadir cientos de calorías a la dieta, especialmente cuando el aceite se vierte sin medir, se utiliza abundantemente en frituras o forma parte de salsas muy grasas. También conviene conservarlo protegido de la luz, el calor y el aire para limitar su deterioro.

Por tanto, no hay un motivo general para evitar el AOVE. Puede utilizarse diariamente y tanto en crudo como para cocinar. La clave es mucho menos espectacular: emplearlo como una fuente de grasa de calidad dentro de la dieta, en lugar de tratarlo como un producto cuyos beneficios permiten consumir cantidades ilimitadas.