¿Es malo comer aceite de pepita de calabaza? Calorías, frituras y cuándo conviene moderarlo

¿Qué opinas de este producto?

Aceite de pepita de calabaza junto a semillas y trozos de calabaza

El aceite de pepita de calabaza no se considera malo cuando se utiliza en cantidades razonables dentro de una alimentación equilibrada. Es un aceite vegetal compuesto prácticamente por grasa y caracterizado por una elevada proporción de ácidos grasos insaturados, especialmente ácido linoleico omega-6 y ácido oleico.

Sus inconvenientes reales son bastante más sencillos que muchas afirmaciones que circulan sobre este producto. Es muy calórico, puede aumentar considerablemente la energía de una comida si se utiliza en abundancia y, debido a su contenido en grasas poliinsaturadas, puede deteriorarse por oxidación durante el almacenamiento y los calentamientos intensos o prolongados.

También conviene diferenciar el aceite de las propias pepitas. Al extraer la fracción grasa se pierden prácticamente toda la fibra, las proteínas y buena parte de los minerales característicos de la semilla entera. Por tanto, tomar aceite de pepita de calabaza no equivale nutricionalmente a comer pepitas de calabaza.

¿Es malo comer aceite de pepita de calabaza?

Para la mayoría de las personas, no existe un motivo general para evitar un aceite de pepita de calabaza destinado a alimentación y correctamente conservado.

Los análisis de diferentes variedades y aceites comerciales muestran que predominan claramente los ácidos grasos insaturados. El ácido linoleico suele ser el principal, seguido habitualmente del ácido oleico, aunque las proporciones pueden variar considerablemente según la especie de calabaza, la variedad, las condiciones de cultivo y el método de elaboración.

Los principales aspectos que merece la pena considerar son:

  • Su elevada densidad energética.
  • La cantidad que se utiliza realmente en cada comida.
  • Su elevada proporción de ácido linoleico omega-6.
  • Su susceptibilidad a la oxidación durante el almacenamiento y calentamiento.
  • Las diferencias entre aceites obtenidos de semillas tostadas y sin tostar.
  • La posibilidad, poco frecuente pero real, de alergia a las semillas de calabaza.
  • Que no aporta la misma fibra, proteínas y minerales que las semillas enteras.

¿El aceite de pepita de calabaza engorda?

Como los demás aceites comestibles, tiene una densidad energética muy elevada. Una referencia razonable para un aceite prácticamente compuesto por grasa es de unas 880-900 kcal por 100 gramos.

Sin embargo, 100 gramos no representan una ración habitual. Una cucharada de aproximadamente 14 gramos proporciona en torno a 120-125 kcal, mientras que una cucharadita de unos 5 gramos aporta alrededor de 45 kcal.

Eso no significa que una cucharada provoque aumento de peso automáticamente. La acumulación de grasa corporal depende del balance energético mantenido durante el tiempo: cuando la energía ingerida supera de forma sostenida a la gastada, aumenta la probabilidad de ganar peso.

El problema práctico es que resulta fácil utilizar demasiado

El aceite ocupa poco volumen y no produce la misma percepción visual que otros alimentos con idéntica cantidad de calorías. Dos cucharadas adicionales pueden aportar aproximadamente 240-250 kcal sin aumentar demasiado el volumen del plato.

Esto puede ser especialmente relevante en ensaladas. Una base de verduras relativamente poco calórica puede terminar teniendo muchas más calorías si se añaden generosamente aceite, queso, frutos secos, semillas y salsas.

Ninguno de esos alimentos tiene que considerarse malo por ello. Simplemente demuestra que la cantidad importa mucho cuando se utilizan ingredientes energéticamente concentrados.

¿Qué pasa si comes demasiado aceite de pepita de calabaza?

No existe una cantidad máxima diaria específica de aceite de pepita de calabaza que pueda aplicarse a todas las personas. Las necesidades de grasa y energía dependen de la edad, el tamaño corporal, la actividad física y el resto de la dieta.

Por tanto, «demasiado» debe entenderse principalmente dentro del contexto energético. Una cucharada utilizada como aliño es muy diferente de añadir cuatro o cinco cucharadas diariamente sin reducir otras fuentes de energía.

Cuatro cucharadas pueden acercarse a las 500 kcal. Si estas calorías se añaden regularmente a una alimentación que ya cubre las necesidades energéticas, pueden facilitar un superávit y, con el tiempo, un aumento de peso.

Una comida extraordinariamente grasa también puede resultar pesada o producir molestias gastrointestinales en algunas personas. No se trata de una toxicidad específica del aceite de pepita de calabaza, sino de una posible respuesta a una carga elevada de grasa.

Principales inconvenientes del aceite de pepita de calabaza

Concentra muchas calorías en poco volumen

Este es probablemente su inconveniente nutricional más importante en la práctica cotidiana. Los aceites aportan aproximadamente 9 kcal por gramo y prácticamente toda su composición corresponde a lípidos.

Que la mayor parte de esas grasas sean insaturadas no reduce su contenido energético. Una grasa nutricionalmente interesante continúa aportando calorías.

Quien necesite controlar su ingesta energética puede beneficiarse de medir el aceite con una cuchara en lugar de verterlo directamente desde la botella.

Es rico en omega-6 y relativamente pobre en omega-3

El ácido linoleico omega-6 es normalmente el ácido graso más abundante del aceite de pepita de calabaza. Estudios realizados con distintas variedades han encontrado proporciones de grasas poliinsaturadas cercanas o superiores al 60 % en algunos aceites.

En cambio, la cantidad de ácido alfa-linolénico omega-3 suele ser pequeña. Por ello, no debe considerarse una fuente importante de omega-3.

Esto no convierte al aceite en perjudicial. El ácido linoleico es un ácido graso esencial que el organismo necesita obtener de los alimentos. Tampoco existe una base sólida para afirmar que el consumo normal de ácido linoleico provoque necesariamente inflamación.

Lo razonable es mantener una alimentación variada que incluya también fuentes de omega-3.

Puede oxidarse durante el almacenamiento

Los ácidos grasos poliinsaturados contienen varios dobles enlaces que los hacen más susceptibles a determinadas reacciones de oxidación. Por ello, la composición del aceite influye en su estabilidad.

Los estudios de almacenamiento realizados específicamente con aceite de pepita de calabaza han observado cambios en sus grasas poliinsaturadas y la aparición de compuestos asociados a procesos oxidativos con el paso del tiempo.

La luz, el oxígeno, la temperatura y el tiempo de almacenamiento pueden influir en este deterioro.

El calor también puede favorecer su degradación

Que un aceite sea vegetal y contenga grasas insaturadas no significa que permanezca químicamente inalterado independientemente de cómo se cocine.

El calentamiento favorece reacciones de oxidación y degradación. Su importancia depende de la temperatura alcanzada, el tiempo de exposición, la presencia de oxígeno, la composición concreta del aceite y las sustancias antioxidantes presentes.

Un calentamiento culinario breve no es comparable a mantener el aceite repetidamente durante largos periodos a temperaturas elevadas.

No es necesariamente la opción más lógica para frituras repetidas

Los aceites ricos en ácido linoleico suelen presentar menor estabilidad térmica que los aceites en los que predomina ampliamente el ácido oleico.

Además, el aceite de pepita de calabaza se valora precisamente por su sabor característico y se utiliza tradicionalmente como aceite de aliño o acabado.

Por ello, reservarlo para preparaciones en frío o incorporarlo al final de la cocción puede tener más sentido que utilizar un aceite virgen de calidad para frituras repetidas.

La composición puede variar bastante entre productos

No existe una única composición exacta aplicable a cualquier botella. Los análisis de diferentes especies, variedades y marcas muestran variaciones importantes en las proporciones de ácido linoleico y oleico y en componentes minoritarios como tocoferoles, esteroles, carotenoides y escualeno.

También influyen la forma de extracción y el tratamiento previo de las semillas.

Por ello, cifras extremadamente precisas presentadas como si fueran universales para todos los aceites de pepita de calabaza pueden resultar engañosas.

Las semillas tostadas producen un aceite diferente

En algunas elaboraciones tradicionales las pepitas se tuestan antes del prensado. Esto proporciona características sensoriales diferentes y modifica determinados componentes minoritarios.

Los estudios que han comparado aceites procedentes de semillas tostadas y sin tostar han encontrado que el tostado puede modificar tocoferoles, fitoesteroles y otras propiedades fisicoquímicas.

Curiosamente, algunos trabajos han encontrado una mayor estabilidad oxidativa en aceites obtenidos de semillas tostadas, por lo que no sería correcto afirmar simplemente que todo tostado empeora necesariamente el aceite.

Puede existir alergia a las semillas de calabaza

La alergia alimentaria a las semillas de calabaza es poco frecuente, pero está documentada y puede producir reacciones importantes en personas sensibilizadas.

Se han descrito desde síntomas en boca hasta reacciones sistémicas y anafilaxia. La evidencia disponible indica que se trata de una alergia mucho menos frecuente que la provocada por otros alimentos, pero no debe considerarse inexistente.

Las proteínas son las responsables de las reacciones alérgicas. Por este motivo, el riesgo asociado a un aceite puede depender en parte del grado de refinado y de la presencia residual de proteínas.

Una persona con alergia diagnosticada a las semillas de calabaza no debería asumir que cualquier aceite elaborado a partir de ellas es automáticamente seguro.

No conserva todos los nutrientes de las pepitas

Las pepitas enteras proporcionan proteínas, fibra, magnesio, fósforo, zinc, hierro y otros nutrientes. Al producir aceite se separa principalmente la fracción grasa.

El resultado es un producto nutricionalmente diferente. El aceite prácticamente no proporciona fibra ni proteínas y no debe presentarse como una forma equivalente de consumir semillas.

¿Qué nutrientes aporta el aceite de pepita de calabaza?

En un aceite puro, prácticamente toda la energía procede de la grasa. La composición exacta de los ácidos grasos varía entre variedades, pero los estudios coinciden en que el ácido linoleico y el ácido oleico son los dos componentes principales.

La siguiente tabla ofrece valores orientativos para 100 gramos de aceite de pepita de calabaza. En los ácidos grasos se utilizan rangos porque las diferencias entre variedades y productos comerciales son relevantes.

Nutriente Cantidad aproximada por 100 g
Energía 880-900 kcal
Grasas totales 100 g aproximadamente
Grasas saturadas 10-20 g aproximadamente
Grasas monoinsaturadas 20-36 g aproximadamente
Grasas poliinsaturadas 45-69 g aproximadamente
Ácido linoleico (omega-6) 45-60 g aproximadamente
Ácido oleico 22-36 g aproximadamente
Proteínas 0 g o cantidades insignificantes
Hidratos de carbono 0 g o cantidades insignificantes
Azúcares 0 g
Fibra 0 g
Colesterol 0 mg
Sodio Cantidad insignificante en el aceite puro
Tocoferoles Presentes; cantidad variable según variedad y elaboración
Fitoesteroles Presentes; cantidad variable

Estos datos corresponden al aceite puro, no a las pepitas enteras. Tampoco deben trasladarse automáticamente a salsas, aderezos o preparados que incluyan aceite de pepita de calabaza junto con otros ingredientes.

Aspectos positivos del aceite de pepita de calabaza

Predominan las grasas insaturadas

Una de sus características nutricionales más claras es que la mayoría de sus ácidos grasos son insaturados. El ácido linoleico y el oleico suelen constituir conjuntamente una gran parte de su grasa.

Dentro de una dieta equilibrada, sustituir fuentes ricas en grasas saturadas por grasas insaturadas puede mejorar la calidad global del perfil lipídico de la alimentación.

Esto no significa que añadir grandes cantidades de aceite a una dieta ya suficientemente energética proporcione automáticamente beneficios.

Contiene ácido linoleico esencial

El ácido linoleico es un ácido graso omega-6 esencial: el organismo no puede producir la cantidad necesaria y debe obtenerlo mediante los alimentos.

La presencia abundante de este ácido graso es una característica real del aceite, aunque no convierte al producto en imprescindible porque el ácido linoleico está presente en numerosos alimentos y aceites vegetales.

Contiene compuestos minoritarios interesantes

Además de triglicéridos, el aceite puede contener cantidades variables de tocoferoles, fitoesteroles, carotenoides, compuestos fenólicos y escualeno.

La concentración depende mucho de la variedad de semilla y del método de producción. Estos compuestos participan, entre otras cosas, en las propiedades antioxidantes y en la estabilidad del propio aceite.

No debe interpretarse su presencia como prueba de que el aceite prevenga o cure enfermedades concretas.

No contiene colesterol

Como aceite vegetal, no contiene colesterol. Esto no significa que pueda consumirse sin límite, pero sí describe una diferencia real frente a determinados alimentos grasos de origen animal.

¿Es el aceite de pepita de calabaza bueno para la próstata?

Este es uno de los motivos por los que el aceite de pepita de calabaza se comercializa frecuentemente como suplemento. Existen investigaciones sobre preparados de semillas y aceite de calabaza en hombres con síntomas urinarios asociados a hiperplasia benigna de próstata.

Algunos ensayos han observado mejorías en determinados síntomas, pero la evidencia disponible no justifica considerar el aceite un tratamiento médico ni asumir que previene enfermedades prostáticas.

Además, los resultados obtenidos con extractos, cápsulas o dosis estandarizadas no pueden trasladarse automáticamente a una pequeña cantidad de aceite utilizada para aliñar una ensalada.

Los síntomas urinarios persistentes requieren valoración sanitaria, ya que pueden tener diferentes causas.

¿Ayuda a bajar el colesterol?

Su perfil predominantemente insaturado puede resultar nutricionalmente favorable cuando sustituye a grasas con una elevada proporción de saturadas.

Sin embargo, esto no significa que tomar cucharadas adicionales de aceite reduzca automáticamente el colesterol. El efecto de sustituir una grasa por otra es diferente del de añadir calorías adicionales sin modificar el resto de la dieta.

Las afirmaciones sobre efectos cardiometabólicos específicos del aceite de pepita de calabaza todavía cuentan con una evidencia clínica mucho más limitada que las recomendaciones generales sobre sustitución de grasas saturadas por insaturadas.

¿Quién debería tener más cuidado?

Personas con alergia a las semillas de calabaza

Aunque esta alergia es poco frecuente, puede ser grave. Se han documentado reacciones mediadas por mecanismos alérgicos e incluso casos de anafilaxia.

Una persona con alergia confirmada a las semillas de calabaza debería consultar con su especialista antes de asumir que un aceite derivado de ellas es seguro, especialmente si se trata de un aceite sin refinar.

Personas que necesitan controlar la ingesta energética

El aceite puede formar parte de una dieta destinada a perder peso, pero sus aproximadamente 120-125 kcal por cucharada hacen que la cantidad merezca atención.

No es necesario eliminar todas las grasas para perder peso; lo relevante es integrar su aporte energético dentro de la dieta completa.

Personas que utilizan suplementos de aceite de pepita de calabaza

Una cápsula, un extracto concentrado y una cantidad culinaria de aceite no son necesariamente equivalentes. Los suplementos pueden utilizar dosis diferentes y, en algunos casos, combinar varios ingredientes.

Las personas que siguen tratamientos médicos o tienen enfermedades diagnosticadas deberían evitar sustituir un tratamiento por este tipo de preparados basándose únicamente en afirmaciones comerciales.

¿Cuánto aceite de pepita de calabaza se puede comer?

No existe una cantidad máxima diaria específica establecida para el aceite de pepita de calabaza en adultos sanos. Por ello, no resulta apropiado inventar un límite universal.

Como referencia culinaria, una cucharadita contiene aproximadamente 5 gramos y unas 45 kcal, mientras que una cucharada de unos 14 gramos proporciona alrededor de 120-125 kcal.

Una cantidad pequeña puede ser suficiente cuando se utiliza como aliño debido a su sabor característico.

La cantidad adecuada dependerá de las necesidades energéticas y del resto de fuentes de grasa de la alimentación. No es lo mismo utilizar una cucharada en sustitución de otro aceite que añadir varias cucharadas a una dieta que ya contiene abundantes grasas.

¿Es bueno comer aceite de pepita de calabaza todos los días?

Puede utilizarse diariamente en cantidades razonables si forma parte de una alimentación equilibrada y se tolera correctamente. No existe evidencia que obligue a evitar su consumo cotidiano simplemente por ser un aceite de semillas.

Sin embargo, que pueda consumirse diariamente no significa que sea necesario hacerlo. La alimentación puede incluir diferentes fuentes de grasas insaturadas como aceite de oliva, frutos secos, semillas, pescado y otros alimentos.

Esta variedad resulta especialmente interesante porque el aceite de pepita de calabaza aporta principalmente omega-6 y cantidades reducidas de omega-3.

Formas de consumirlo que pueden cambiar mucho el resultado

En crudo

Es uno de los usos más característicos. Puede emplearse en ensaladas, verduras, sopas, cremas, legumbres y otros platos terminados.

Utilizarlo en crudo evita el deterioro provocado por temperaturas elevadas y permite conservar mejor su sabor característico.

Añadido después de cocinar

Puede incorporarse a una preparación caliente justo antes de servir. El simple contacto con un alimento caliente no equivale a someter el aceite durante largos periodos a temperaturas de fritura.

Esta opción resulta especialmente útil cuando se utiliza principalmente por sus características aromáticas.

Para cocinar

El aceite puede soportar cierto calentamiento culinario, pero su elevada proporción de ácido linoleico hace que no sea uno de los aceites más resistentes a procesos térmicos intensos y prolongados.

La estabilidad concreta también depende del tipo de aceite y de su contenido en antioxidantes naturales.

Para freír

Una fritura ocasional no debe confundirse con reutilizar el mismo aceite repetidamente. Cuanto mayores sean la temperatura, la duración y el número de ciclos, mayor será la oportunidad de que se produzcan cambios oxidativos y térmicos.

Además, el alimento frito puede absorber aceite, aumentando considerablemente su densidad energética.

Aceite obtenido de semillas tostadas

El aceite tradicional de determinadas regiones se elabora con pepitas previamente tostadas. El proceso produce un color oscuro y un sabor intenso característico.

El tostado puede modificar algunos componentes minoritarios y se ha observado que determinadas condiciones de tostado pueden aumentar la estabilidad oxidativa del aceite obtenido posteriormente.

Aceite de semillas sin tostar

Los aceites obtenidos mediante prensado de semillas sin tostar presentan características sensoriales y fisicoquímicas diferentes. No puede afirmarse que una de las dos versiones sea universalmente mejor desde todos los puntos de vista.

Cómo conservar correctamente el aceite de pepita de calabaza

Una buena conservación resulta especialmente importante en aceites con una elevada proporción de grasas poliinsaturadas.

  • Mantén la botella bien cerrada.
  • Evita almacenarla junto a fuentes de calor.
  • Protégela de la luz directa.
  • Respeta las instrucciones de conservación del fabricante.
  • Evita mantener el envase abierto innecesariamente.
  • No almacenes durante periodos excesivamente largos una botella ya abierta.
  • Si aparecen olor o sabor claramente rancios, no sigas utilizándolo.

Algunos productos pueden recomendar refrigeración una vez abiertos, mientras que otros indican simplemente conservarlos en un lugar fresco y oscuro. Debe seguirse el etiquetado concreto.

Mitos y dudas frecuentes sobre el aceite de pepita de calabaza

¿El aceite de pepita de calabaza engorda?

Es muy calórico, pero no provoca por sí solo un aumento de grasa corporal. El problema aparece cuando contribuye a mantener un exceso energético. Varias cucharadas pueden añadir cientos de calorías a la dieta.

¿Tiene muchas calorías?

Sí. Como prácticamente todos los aceites puros, aporta alrededor de 9 kcal por gramo, lo que equivale aproximadamente a 880-900 kcal por 100 gramos.

¿Tiene azúcar?

No. El aceite puro prácticamente no contiene hidratos de carbono ni azúcares.

¿Tiene colesterol?

No. Es un producto vegetal y no contiene colesterol.

¿Tiene proteínas?

El aceite puro prácticamente no aporta proteínas. Esto constituye una diferencia importante respecto a las pepitas enteras, que sí son ricas en proteínas.

¿Es rico en zinc y magnesio?

Esta afirmación suele proceder de confundir el aceite con las semillas. Las pepitas enteras sí son fuentes interesantes de minerales como magnesio, fósforo, hierro y zinc, pero esos minerales no pasan en cantidades comparables a la fracción grasa.

¿Contiene omega-3?

Puede contener pequeñas cantidades de ácido alfa-linolénico, pero el aceite de pepita de calabaza no destaca como fuente de omega-3. Su ácido graso poliinsaturado predominante es el ácido linoleico omega-6.

¿Tiene demasiado omega-6?

Es rico en ácido linoleico, pero eso no permite concluir que sea perjudicial. El ácido linoleico es esencial. Lo importante es mantener una dieta variada que también aporte fuentes adecuadas de omega-3.

¿El omega-6 provoca inflamación?

No existe evidencia sólida para afirmar que el consumo normal de ácido linoleico deba considerarse automáticamente inflamatorio. Esta idea simplifica en exceso el metabolismo de los ácidos grasos y los resultados de los estudios realizados en humanos.

¿Sirve para adelgazar?

No existen razones para considerarlo un producto adelgazante. Una cucharada aporta aproximadamente 120-125 kcal. Puede utilizarse en una dieta para perder peso, pero debe integrarse dentro del déficit energético global.

¿Es mejor tomarlo en ayunas?

No existe evidencia convincente de que tomar aceite de pepita de calabaza en ayunas produzca ventajas generales frente a incorporarlo normalmente a las comidas.

Las calorías y los ácidos grasos que aporta no desaparecen ni adquieren propiedades especiales por consumirlo con el estómago vacío.

¿Es bueno para la próstata?

Existen estudios sobre aceite, extractos y preparados de semillas de calabaza relacionados con síntomas urinarios y salud prostática. Algunos resultados son interesantes, pero la evidencia no permite considerarlo un tratamiento ni sustituir una evaluación médica.

¿Es bueno para el cabello?

Existen investigaciones limitadas sobre preparados de aceite de pepita de calabaza y crecimiento capilar, pero la evidencia disponible es insuficiente para afirmar que consumir este aceite produzca de forma general un crecimiento significativo del cabello.

Los resultados de pequeños ensayos con preparados específicos no deben convertirse en una promesa aplicable a cualquier aceite culinario.

¿Es mejor que comer las semillas?

No son equivalentes. Las pepitas enteras proporcionan fibra, proteínas y numerosos minerales, mientras que el aceite concentra principalmente la grasa y determinados componentes liposolubles.

¿Se puede utilizar para freír?

Puede calentarse, pero su elevado contenido en ácido linoleico hace que no sea la opción más estable para frituras intensas y reutilizaciones sucesivas. Además, los aceites de pepita de calabaza de calidad suelen apreciarse especialmente por su sabor en crudo.

¿Se puede comer por la noche?

No existe un problema específico por consumirlo durante la cena. Para el control del peso importa mucho más la cantidad total ingerida y el balance energético mantenido durante el tiempo que la hora concreta de consumo.

¿Produce gases?

El aceite puro no contiene la fibra ni los hidratos de carbono fermentables de las semillas, por lo que no existe un motivo general para considerarlo un alimento especialmente productor de gases. Una cantidad muy elevada de grasa sí puede resultar pesada para algunas personas.

¿Es malo comerlo todos los días?

No necesariamente. Puede utilizarse habitualmente en cantidades razonables. La cuestión es cuánto se consume, qué otras grasas forman parte de la dieta y si desplaza alimentos nutricionalmente interesantes.

Conclusión: ¿es malo comer aceite de pepita de calabaza?

El aceite de pepita de calabaza no es malo por sí mismo y puede formar parte de una alimentación equilibrada. Su perfil está dominado por grasas insaturadas, principalmente ácido linoleico omega-6 y ácido oleico, y contiene diferentes componentes minoritarios como tocoferoles y fitoesteroles.

Su principal inconveniente cotidiano son las calorías. Con aproximadamente 880-900 kcal por 100 gramos y unas 120-125 kcal por cucharada, utilizarlo generosamente puede aumentar mucho la energía de una comida.

También merece atención su estabilidad. Su elevada proporción de grasas poliinsaturadas hace que la exposición prolongada al oxígeno, la luz y las temperaturas elevadas pueda favorecer su oxidación. Por ello, conservarlo correctamente y evitar calentamientos intensos y reutilizaciones innecesarias tiene sentido.

La alergia a las semillas de calabaza es poco frecuente, pero existe y puede producir reacciones graves en personas sensibilizadas. Para la mayoría de consumidores, sin embargo, este no constituye un motivo para evitar el producto.

También conviene separar las propiedades demostradas de las afirmaciones comerciales: no hay motivos para considerarlo un producto adelgazante, un tratamiento para la próstata o una solución general para el cabello.

Utilizado en cantidades moderadas, correctamente conservado y preferentemente en preparaciones donde se aprovechen su sabor y sus características sin someterlo innecesariamente a calentamientos prolongados, el aceite de pepita de calabaza puede encajar perfectamente en una dieta variada sin que existan razones generales para considerarlo perjudicial.