¿Es malo comer aceite de cáñamo? Muchas calorías y un aceite que conviene no sobrecalentar

¿Qué opinas de este producto?

Aceite de semillas de cáñamo junto a semillas de cáñamo

No, el aceite de cáñamo alimentario no puede considerarse malo por sí mismo cuando se utiliza en cantidades razonables dentro de una alimentación equilibrada. Se obtiene de las semillas de Cannabis sativa y destaca por su elevada proporción de grasas poliinsaturadas, especialmente ácido linoleico (omega-6) y ácido alfa-linolénico o ALA (omega-3).

Sus inconvenientes son bastante más cotidianos de lo que puede sugerir la relación del cáñamo con el cannabis. Es un alimento prácticamente compuesto por grasa, por lo que proporciona cerca de 900 kcal por cada 100 gramos. Además, su abundancia de ácidos grasos poliinsaturados hace que sea más sensible a la oxidación producida por el calor, la luz, el aire y el almacenamiento prolongado que otros aceites con mayor proporción de grasas monoinsaturadas.

También es importante distinguir el aceite obtenido de las semillas de cáñamo de los aceites y preparados que contienen CBD u otros cannabinoides. No son necesariamente el mismo producto. El aceite alimentario de semillas procede fundamentalmente de la semilla y se utiliza como alimento, mientras que otros productos derivados de Cannabis sativa pueden contener extractos de otras partes de la planta y tienen una composición diferente.

¿Es malo comer aceite de cáñamo?

Para la población general, una cantidad moderada de aceite de semillas de cáñamo puede encajar perfectamente en una dieta saludable. Su perfil lipídico contiene una proporción relativamente baja de grasas saturadas y una cantidad muy elevada de grasas poliinsaturadas.

En diferentes análisis del aceite de cáñamo, aproximadamente el 70-80% de los ácidos grasos son poliinsaturados. El ácido linoleico suele representar más de la mitad de los ácidos grasos, mientras que el ácido alfa-linolénico constituye aproximadamente un 10-20%, dependiendo de la variedad y las condiciones de producción.

Esto no significa que deba consumirse sin prestar atención a la cantidad. Nutricionalmente, sigue siendo un aceite: una pequeña cantidad concentra mucha energía y carece prácticamente de proteínas, hidratos de carbono y fibra.

¿El aceite de cáñamo engorda?

El aceite de cáñamo aporta aproximadamente 880-900 kcal por cada 100 gramos. Esta elevada cifra no constituye una peculiaridad del cáñamo: los aceites comestibles están compuestos prácticamente por grasa y la grasa proporciona unas 9 kcal por gramo.

Por tanto, no tiene sentido afirmar simplemente que el aceite de cáñamo «engorda». El aumento de grasa corporal depende del balance energético total mantenido durante el tiempo. Si las calorías ingeridas superan habitualmente a las utilizadas por el organismo, se favorece el aumento de peso.

Lo que sí ocurre con el aceite es que resulta especialmente sencillo añadir muchas calorías sin darse cuenta:

  • 5 g de aceite: alrededor de 45 kcal.
  • 10 g: aproximadamente 90 kcal.
  • 15 g: unas 135 kcal.
  • 30 g: alrededor de 270 kcal.

Una ensalada con verduras puede aumentar considerablemente su contenido energético si se añaden varias cucharadas de aceite, especialmente si además contiene frutos secos, semillas, queso, aguacate u otros ingredientes energéticamente densos.

El problema no está en ninguno de esos alimentos de manera aislada, sino en la cantidad total de energía que termina aportando la comida.

¿Qué pasa si comes demasiado aceite de cáñamo?

No existe una cantidad máxima diaria universal específicamente establecida para el aceite de cáñamo. Las necesidades de energía y grasa varían de unas personas a otras, por lo que sería incorrecto fijar una cantidad concreta a partir de la cual el aceite se convierta automáticamente en perjudicial.

Consumirlo en exceso sí puede presentar algunos inconvenientes razonables.

Puede favorecer un exceso de calorías

Este es probablemente su principal problema práctico. Varias cucharadas pueden añadir fácilmente 200, 300 o más kilocalorías a la dieta. Si esas calorías no sustituyen a otros alimentos, sino que simplemente se añaden a la alimentación habitual, pueden contribuir a un superávit energético.

Grandes cantidades pueden resultar pesadas

Una ingesta elevada de grasa de una sola vez puede producir molestias digestivas o deposiciones más blandas en algunas personas. No se trata de un efecto tóxico característico del cáñamo, sino de algo que puede ocurrir al ingerir grandes cantidades de aceite.

Puede desplazar alimentos más completos

El aceite aporta principalmente grasa. Si se obtienen demasiadas calorías mediante aceites, puede quedar menos espacio para alimentos que proporcionan proteínas, fibra, vitaminas y minerales en cantidades mucho mayores.

Principales inconvenientes del aceite de cáñamo

Es extremadamente calórico

Su perfil de ácidos grasos puede ser interesante, pero eso no reduce su aporte energético. Las grasas insaturadas proporcionan aproximadamente las mismas calorías por gramo que las saturadas.

Por esta razón, una persona que necesite controlar su ingesta energética puede consumir aceite de cáñamo, pero le conviene prestar atención a la cantidad.

Es sensible a la oxidación

Esta es una característica especialmente relevante del aceite de cáñamo. Su elevada proporción de ácidos grasos poliinsaturados hace que sea susceptible al deterioro oxidativo.

El contacto con el oxígeno, la luz, el calor y un almacenamiento demasiado prolongado pueden acelerar la oxidación. Como consecuencia, pueden deteriorarse tanto las características sensoriales como la calidad del aceite.

Por eso tiene sentido comprar cantidades que puedan consumirse dentro del periodo recomendado por el fabricante, mantener el recipiente correctamente cerrado y respetar las instrucciones de conservación de la etiqueta.

No es la mejor elección para cualquier cocinado a alta temperatura

El aceite de cáñamo virgen o prensado en frío se utiliza especialmente como aceite para aliñar o terminar platos. Su elevada concentración de ácidos grasos poliinsaturados hace que no sea especialmente interesante someterlo repetidamente a temperaturas muy elevadas.

Esto no significa que una breve exposición al calor lo transforme inmediatamente en un alimento peligroso. Significa que, desde el punto de vista de la estabilidad oxidativa y de conservar sus características, existen otros aceites culinarios más adecuados para determinados usos térmicos intensos.

No contiene la fibra ni las proteínas de las semillas

Las semillas de cáñamo pueden aportar proteínas, fibra y minerales. El aceite es diferente: durante su obtención se separa fundamentalmente la fracción grasa.

Por ello, tomar aceite de cáñamo no equivale nutricionalmente a comer semillas de cáñamo. El aceite prácticamente no contiene fibra ni proteínas.

Su omega-3 no es equivalente al del pescado

El principal omega-3 del aceite de cáñamo es el ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso esencial de origen vegetal. El organismo puede transformar una parte del ALA en EPA y DHA, pero esa conversión es limitada.

Por tanto, no es correcto presentar el aceite de cáñamo como si proporcionara directamente las mismas cantidades de EPA y DHA que determinados pescados o aceites de origen marino.

Puede existir contaminación con cannabinoides

Las semillas de cáñamo producen cantidades insignificantes de cannabinoides por sí mismas. Sin embargo, durante la recolección y el procesamiento pueden entrar en contacto con otras partes de la planta que sí contienen cannabinoides.

Por eso los controles de producción son importantes. En Europa existen límites y criterios de seguridad relacionados con la presencia de tetrahidrocannabinol (THC) en alimentos derivados del cáñamo.

Además, se ha evaluado específicamente la posible presencia de diferentes formas de THC en alimentos de cáñamo. Esto no significa que el aceite alimentario correctamente producido tenga efectos intoxicantes, sino que la contaminación con cannabinoides es una cuestión de seguridad alimentaria que debe controlarse.

¿El aceite de cáñamo coloca o tiene efectos psicoactivos?

El aceite alimentario obtenido correctamente de semillas de cáñamo no debe confundirse con el cannabis utilizado por sus efectos psicoactivos. Las semillas no son la parte de la planta donde se concentra el THC responsable de esos efectos.

Un aceite de semillas producido y comercializado cumpliendo la normativa alimentaria no debería provocar el efecto psicoactivo asociado al cannabis.

Esto tampoco significa que cualquier producto que incluya la palabra «cáñamo» sea idéntico. Aceite de semillas de cáñamo, aceite con CBD y extractos de cannabis son productos diferentes y deben valorarse según su composición concreta.

¿Qué nutrientes aporta el aceite de cáñamo?

El aceite de semillas de cáñamo está formado prácticamente en su totalidad por grasa. Su característica más destacable es la elevada proporción de ácidos grasos poliinsaturados.

La composición presenta variaciones entre cultivares, condiciones ambientales, cosechas y métodos de extracción. Los siguientes valores representan rangos aproximados observados en aceite de semillas de cáñamo, no una especificación exacta aplicable a todas las botellas:

Nutriente Cantidad aproximada por 100 g
Energía 880-900 kcal
Grasas totales 100 g
Grasas saturadas Aproximadamente 9-12 g
Grasas monoinsaturadas Aproximadamente 10-18 g
Grasas poliinsaturadas Aproximadamente 70-80 g
Ácido linoleico (omega-6) Aproximadamente 52-59 g
Ácido alfa-linolénico (omega-3) Aproximadamente 10-20 g
Proteínas 0 g
Hidratos de carbono 0 g
Azúcares 0 g
Fibra 0 g
Sodio Prácticamente 0 mg si no contiene ingredientes añadidos

Los análisis científicos muestran variaciones apreciables. En determinadas muestras, los ácidos grasos poliinsaturados representan aproximadamente entre el 72% y más del 80% del total, mientras que los saturados suelen mantenerse alrededor del 10%.

Omega-6 y omega-3 en el aceite de cáñamo

El ácido linoleico es normalmente el ácido graso más abundante del aceite de cáñamo. A continuación aparece el ácido alfa-linolénico, mientras que el ácido oleico suele encontrarse en una proporción considerablemente menor.

En numerosos análisis se observa una relación aproximada entre omega-6 y omega-3 de alrededor de 3:1, aunque puede variar aproximadamente entre 2,5:1 y 5,5:1 dependiendo de la variedad y del aceite analizado.

También pueden aparecer cantidades menores de ácido gamma-linolénico (GLA), perteneciente a la familia omega-6, y ácido estearidónico (SDA), perteneciente a la familia omega-3.

Conviene evitar, sin embargo, interpretar una determinada proporción omega-6/omega-3 como garantía de que el aceite vaya a prevenir una enfermedad concreta. La salud depende del conjunto de la dieta y no de alcanzar una relación matemática perfecta mediante un solo alimento.

Aspectos positivos del aceite de cáñamo

Es rico en ácidos grasos esenciales

El organismo humano necesita obtener mediante la alimentación tanto ácido linoleico como ácido alfa-linolénico porque no puede sintetizarlos por sí mismo. El aceite de cáñamo aporta ambos en cantidades significativas.

Tiene poca grasa saturada en comparación con muchos otros tipos de grasa

Las grasas saturadas suelen representar aproximadamente una décima parte de sus ácidos grasos. La mayor parte corresponde a grasas poliinsaturadas y, en menor medida, monoinsaturadas.

Utilizar fuentes de grasa predominantemente insaturada en sustitución de fuentes ricas en grasa saturada puede contribuir a mejorar la calidad global de la grasa de la dieta.

Contiene tocoferoles y fitoesteroles

El aceite de semillas de cáñamo puede contener cantidades apreciables de tocoferoles, compuestos con actividad de vitamina E, además de fitoesteroles y otros componentes minoritarios.

Las cantidades varían según el cultivar, las condiciones de cultivo, el procesamiento y el almacenamiento. Por ello no es apropiado atribuir una concentración determinada a cualquier aceite comercial sin conocer su composición.

Tiene un sabor característico

El aceite virgen de semillas de cáñamo suele presentar un sabor que recuerda a frutos secos y puede utilizarse para aportar sabor a ensaladas, verduras, hummus, sopas ya preparadas y otros platos.

¿Quién debería tener más cuidado?

Personas que necesitan controlar su ingesta energética

Una persona que esté intentando reducir peso no necesita eliminar automáticamente el aceite de cáñamo, pero sí puede ser útil medirlo. Una cucharada generosa puede superar fácilmente las 100 kcal, por lo que varias cantidades similares a lo largo del día tienen un impacto energético considerable.

Personas con problemas digestivos sensibles a comidas muy grasas

Quienes toleren mal comidas con mucha grasa pueden experimentar molestias si consumen grandes cantidades de aceite de una sola vez. La tolerancia individual debe tenerse en cuenta.

Personas especialmente sensibles a la exposición a THC

Los productos alimentarios legales están sujetos a controles, pero la posibilidad de contaminación con cannabinoides explica la importancia de comprar aceite destinado expresamente al consumo alimentario y correctamente etiquetado.

En situaciones en las que incluso una exposición muy pequeña pudiera resultar relevante, conviene consultar las características concretas del producto y, si existe una circunstancia médica particular, solicitar asesoramiento profesional.

¿Cuánto aceite de cáñamo se puede comer?

No existe una cantidad máxima diaria universal específica para el aceite de cáñamo. No sería riguroso afirmar que todas las personas deben limitarse a una cucharada o que una determinada cantidad sea automáticamente excesiva.

Una cucharada culinaria puede contener aproximadamente 10-15 gramos de aceite, dependiendo de su tamaño y de cómo se sirva. Eso supone aproximadamente 90-135 kcal.

Una cantidad razonable depende del resto de grasas presentes en la alimentación y de las necesidades energéticas de la persona. Hay que considerar conjuntamente aceites, frutos secos, semillas, aguacate, quesos, carnes, pescado y demás fuentes de grasa.

Los 100 gramos utilizados en las tablas nutricionales son una referencia para comparar alimentos, no una ración habitual de aceite. Consumir 100 gramos supondría ingerir cerca de 900 kcal.

¿Es bueno consumir aceite de cáñamo todos los días?

Puede utilizarse diariamente en cantidades moderadas, pero eso no significa que sea necesario tomarlo todos los días ni que hacerlo proporcione automáticamente más beneficios.

Los ácidos grasos esenciales que contiene pueden obtenerse de otros alimentos. Además, una alimentación variada permite combinar diferentes fuentes de grasa, proteínas, fibra, vitaminas y minerales.

Si se consume diariamente, lo importante es que sustituya o forme parte de la grasa prevista en la dieta y no se convierta simplemente en calorías adicionales.

Formas de consumirlo que pueden cambiar mucho el resultado

Como aliño en crudo

Es uno de sus usos más habituales. Puede añadirse a ensaladas, verduras, legumbres o salsas frías. De esta manera se evita someter sus abundantes ácidos grasos poliinsaturados a temperaturas elevadas.

El hecho de utilizarlo en crudo no reduce sus calorías. Diez gramos continúan proporcionando alrededor de 90 kcal.

Añadido después de cocinar

Otra opción es incorporarlo a sopas, cremas, pasta o verduras una vez terminada la cocción. Esto permite aprovechar su sabor sin mantener el aceite durante mucho tiempo a temperaturas elevadas.

En frituras y calentamientos intensos

El aceite de cáñamo virgen no suele ser la opción más lógica para frituras repetidas. Su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados lo hace relativamente susceptible a la oxidación.

Para este tipo de preparaciones interesa valorar aceites con una mayor estabilidad térmica y seguir buenas prácticas culinarias, independientemente del aceite elegido.

En productos procesados

Que un producto contenga aceite de cáñamo no permite considerarlo automáticamente saludable. Una salsa, aperitivo, barrita o producto preparado debe evaluarse por su composición completa: calorías, azúcares, sal, grasas y resto de ingredientes.

¿Cómo conservar el aceite de cáñamo?

La conservación merece especial atención debido a su abundancia de grasas poliinsaturadas. La oxidación puede producir sabores y olores desagradables y reducir la calidad del producto.

Conviene:

  • Mantener el envase bien cerrado.
  • Protegerlo de la luz directa.
  • Evitar almacenarlo junto a fuentes de calor.
  • Seguir las indicaciones de refrigeración del fabricante cuando las incluya.
  • No comprar formatos excesivamente grandes si van a permanecer abiertos durante mucho tiempo.
  • Respetar las instrucciones de conservación y consumo después de la apertura.

Un sabor claramente rancio o un olor anormal son señales de deterioro y no características que deban atribuirse al sabor natural del cáñamo.

¿Aceite de cáñamo o semillas de cáñamo?

Son productos relacionados, pero nutricionalmente bastante diferentes. Las semillas contienen grasa, pero también proteínas, fibra y minerales. El aceite concentra casi exclusivamente la fracción grasa.

Por esta razón, añadir una cucharada de aceite y comer una porción de semillas no produce el mismo aporte nutricional. Las semillas son un alimento más completo desde el punto de vista de macronutrientes, mientras que el aceite es fundamentalmente una grasa culinaria.

Mitos y dudas frecuentes sobre el aceite de cáñamo

¿El aceite de cáñamo engorda?

Puede contribuir a un exceso energético si se utiliza abundantemente, pero ningún alimento aislado determina por sí solo el aumento de grasa corporal. El factor fundamental es el balance energético mantenido a lo largo del tiempo.

¿Tiene muchas calorías?

Sí. Como prácticamente todos los aceites, aporta alrededor de 880-900 kcal por 100 gramos. Es uno de los alimentos más densos energéticamente, aunque las cantidades culinarias habituales son mucho menores de 100 gramos.

¿Tiene azúcar?

El aceite puro de semillas de cáñamo no contiene cantidades significativas de azúcar ni de otros hidratos de carbono.

¿Tiene proteínas?

Prácticamente no. Las semillas de cáñamo sí son una fuente de proteínas, pero estas permanecen fundamentalmente en la parte sólida después de extraer el aceite.

¿Produce gases?

No es un alimento que normalmente produzca gases por fermentación intestinal, ya que carece prácticamente de fibra y carbohidratos fermentables. Una cantidad muy grande de grasa sí puede provocar otras molestias digestivas en personas sensibles.

¿Se puede consumir por la noche?

No existe una razón general para considerar perjudicial el aceite de cáñamo por consumirlo de noche. La cantidad total ingerida y el conjunto de la dieta son factores mucho más importantes que la hora.

¿Sirve para perder peso?

No es un producto adelgazante ni «quema grasa». Puede utilizarse dentro de una dieta destinada a perder peso, pero su elevada densidad energética hace especialmente importante controlar la cantidad.

¿Es lo mismo que el aceite de CBD?

No. El aceite alimentario de semillas de cáñamo se obtiene de las semillas y está compuesto fundamentalmente por ácidos grasos. Los productos de CBD contienen cannabidiol extraído de partes de la planta y presentan características y consideraciones regulatorias diferentes.

¿Tiene THC?

Las semillas de cáñamo no son una fuente relevante de THC por sí mismas, aunque puede producirse contaminación durante la cosecha o el procesamiento al entrar en contacto con otras partes de la planta.

Los alimentos comercializados deben cumplir los requisitos legales correspondientes. Por eso es importante utilizar productos específicamente destinados al consumo alimentario y procedentes de fabricantes sometidos a los controles aplicables.

¿El omega-3 del cáñamo sustituye al del pescado?

No de manera directa. El cáñamo proporciona principalmente ALA, mientras que el pescado azul proporciona EPA y DHA. El organismo puede convertir parte del ALA, pero la conversión a EPA y especialmente a DHA es limitada.

¿Es mejor que el aceite de oliva?

No existe una razón para declarar universalmente superior a uno de los dos. Su perfil lipídico es diferente. El aceite de cáñamo contiene muchos más ácidos grasos poliinsaturados, incluidos ALA y ácido linoleico, mientras que el aceite de oliva es mucho más rico en ácido oleico monoinsaturado.

Esa diferencia también afecta a su utilización culinaria. El aceite de oliva presenta una mayor estabilidad oxidativa para numerosos usos culinarios, mientras que el aceite de cáñamo resulta especialmente interesante como fuente vegetal de ácidos grasos esenciales y para preparaciones en crudo.

¿Es mejor cuanto más se consume?

No. Que proporcione ácidos grasos esenciales no significa que aumentar continuamente la cantidad produzca beneficios adicionales. El exceso simplemente incrementará, entre otras cosas, la ingesta de grasa y calorías.

El mayor inconveniente no es el cannabis, sino la cantidad y la conservación

La palabra «cáñamo» puede hacer que algunas personas centren toda su preocupación en el THC. En un aceite alimentario de semillas correctamente producido y controlado, esa no debería ser la cuestión nutricional cotidiana más importante.

Para la mayoría de consumidores hay dos factores mucho más relevantes: la cantidad utilizada y la facilidad con la que sus grasas poliinsaturadas pueden oxidarse.

Utilizar 10 gramos para aliñar una ensalada es muy diferente de añadir varias cucharadas a diferentes comidas durante el día. De igual modo, consumir un aceite fresco y correctamente conservado es diferente de mantener durante meses una botella abierta expuesta a luz y calor.

Conclusión: ¿es malo comer aceite de cáñamo?

No hay motivos para considerar malo el aceite de semillas de cáñamo cuando se consume en cantidades razonables. Presenta un perfil lipídico característico, con una proporción muy elevada de grasas poliinsaturadas, abundante ácido linoleico y una cantidad notable de ácido alfa-linolénico.

Sus inconvenientes reales no justifican demonizarlo, pero tampoco deberían ignorarse. Aporta cerca de 900 kcal por 100 gramos, carece de la fibra y las proteínas presentes en las semillas enteras y su riqueza en grasas poliinsaturadas lo hace relativamente sensible a la oxidación y al calentamiento intenso.

Tampoco debe confundirse con un producto de CBD ni atribuirle automáticamente los efectos del cannabis. Un aceite alimentario de semillas de cáñamo correctamente elaborado no se consume para producir efectos psicoactivos.

En definitiva, puede ser una fuente interesante de grasas insaturadas y ácidos grasos esenciales, especialmente utilizado en crudo o como acabado de los platos. Lo importante es controlar la cantidad, conservarlo correctamente y no convertir sus características nutricionales favorables en la idea equivocada de que cuanto más se consuma, mejor.