El agua con gas es básicamente agua que contiene dióxido de carbono (CO2) disuelto, ya sea de forma natural o añadido durante el embotellado. En su versión simple, sin azúcar ni otros ingredientes calóricos, hidrata de manera comparable al agua sin gas y aporta prácticamente cero calorías.
Para la mayoría de las personas, beber agua con gas con normalidad no se considera perjudicial. Sus principales inconvenientes son bastante concretos: puede provocar eructos, sensación de hinchazón o molestias digestivas en personas sensibles; es ligeramente ácida y algunas variedades minerales contienen cantidades apreciables de sodio. Las versiones aromatizadas con ácidos, azúcar u otros ingredientes deben valorarse por separado.
¿Es malo beber agua con gas?
No, el agua con gas simple no es mala para la mayoría de las personas. Puede utilizarse como bebida habitual y contribuye a la hidratación de forma semejante al agua sin gas.
La carbonatación se consigue disolviendo dióxido de carbono en el agua. Parte de ese CO2 forma ácido carbónico, responsable de su ligera acidez y de la sensación característica de las burbujas.
Esta acidez ha generado dudas sobre los dientes y el aparato digestivo, pero es importante diferenciar el agua carbonatada simple de los refrescos. Un refresco de cola, una bebida energética o una tónica pueden contener azúcar y distintos ácidos además del gas. No tienen la misma composición que un agua con gas sin azúcar.
En cantidades normales, el inconveniente más habitual del agua carbonatada es digestivo: el gas puede producir eructos y sensación de distensión. No todas las personas experimentan estas molestias.
¿El agua con gas engorda?
El agua con gas simple aporta aproximadamente 0 kcal por 100 ml. Un vaso de 250 ml o una botella de 500 ml continúan aportando prácticamente cero calorías siempre que el producto solamente contenga agua, dióxido de carbono y, en su caso, minerales.
Por tanto, el agua con gas sin azúcar no engorda por sí misma. Para aumentar la cantidad de grasa corporal tiene que existir, a lo largo del tiempo, un balance energético positivo: consumir más energía de la que el organismo utiliza.
El agua carbonatada simple prácticamente no añade energía a ese balance. Incluso puede ser una alternativa útil si sustituye a bebidas azucaradas que sí aportan cantidades considerables de calorías.
El problema es confundir cualquier bebida con burbujas con agua con gas. Una tónica, un refresco, una limonada con gas o un agua carbonatada con azúcar añadido pueden aportar azúcar y calorías. En esos casos hay que consultar la etiqueta.
¿Qué pasa si bebes demasiada agua con gas?
En una persona sana, beber bastante agua con gas no suele plantear un problema específico por el hecho de estar carbonatada. Sin embargo, cuanto mayor sea la cantidad, más probable es experimentar eructos, gases, distensión abdominal o sensación de plenitud.
Las burbujas contienen CO2. Al beber, ese gas llega al aparato digestivo y una parte vuelve a salir mediante eructos. Por eso una botella grande tomada rápidamente puede resultar mucho más molesta que beberla poco a poco.
También hay que recordar que es posible beber cantidades excesivas de cualquier agua. Una ingesta extraordinariamente elevada de líquido en poco tiempo puede, en circunstancias extremas, alterar el equilibrio de electrolitos. Este problema no es característico del agua con gas, sino del consumo excesivo de agua en general.
No existe una cantidad máxima oficial específica de agua con gas aplicable a toda la población. Las necesidades de líquidos dependen de factores como edad, alimentación, temperatura ambiental, ejercicio, embarazo, lactancia y situación clínica.
Principales inconvenientes
Puede provocar hinchazón y eructos
Este es probablemente el efecto adverso más evidente. El dióxido de carbono incorporado a la bebida puede acumularse temporalmente en el estómago y favorecer eructos, distensión y sensación de estar demasiado lleno.
Las personas especialmente sensibles a las bebidas carbonatadas pueden notar molestias incluso con cantidades relativamente pequeñas. Si aparecen síntomas, reducir la cantidad o sustituir parte del consumo por agua sin gas es una solución sencilla.
Puede resultar incómoda si existe reflujo o determinadas molestias digestivas
La respuesta a las bebidas carbonatadas varía considerablemente entre personas. Quienes padecen síntomas digestivos pueden comprobar que las burbujas aumentan la sensación de presión, los eructos o determinadas molestias.
Esto no significa que el agua con gas provoque necesariamente una enfermedad digestiva. La evidencia disponible no justifica afirmar que todas las personas con problemas gastrointestinales deban eliminarla. La tolerancia individual es importante.
Es ligeramente ácida y merece atención en relación con los dientes
Al disolverse en agua, el CO2 produce ácido carbónico, por lo que el agua carbonatada tiene un pH inferior al del agua corriente. Esto ha generado preocupación sobre la erosión del esmalte dental.
Sin embargo, el agua con gas simple es considerablemente menos preocupante que los refrescos y otras bebidas muy ácidas. El riesgo aumenta especialmente cuando a una bebida carbonatada se añaden ácido cítrico, zumos, azúcar u otros componentes ácidos y cuando se bebe repetidamente durante todo el día.
Para minimizar la exposición ácida de los dientes resulta preferible beberla normalmente en lugar de mantenerla en la boca o ir dando pequeños sorbos constantemente durante muchas horas.
Algunas aguas minerales con gas contienen bastante sodio
El contenido mineral depende mucho del origen del agua. Algunas aguas minerales carbonatadas contienen muy poco sodio, mientras que otras poseen concentraciones considerablemente mayores.
Por tanto, no puede asignarse una única cantidad de sodio a todas las aguas con gas. Si una persona necesita controlar especialmente su consumo de sodio, debe comprobar la composición mineral de la botella.
Las variedades aromatizadas no siempre equivalen al agua con gas simple
Hay productos que incorporan aromas sin añadir azúcar y continúan proporcionando prácticamente cero calorías. Otros contienen zumo, azúcar, edulcorantes, ácido cítrico, cafeína u otros ingredientes.
Que la botella incluya las palabras «agua» y «con gas» no permite conocer toda su composición. La lista de ingredientes y la información nutricional son las que permiten distinguirlas.
Nutrientes
El agua carbonatada simple no es una fuente significativa de proteínas, hidratos de carbono, fibra o grasas. Su función nutricional fundamental es proporcionar agua.
La siguiente tabla corresponde a agua con gas simple, sin azúcar ni ingredientes calóricos añadidos. Los minerales no pueden expresarse con una cifra universal porque dependen del agua utilizada.
| Nutriente | Cantidad aproximada por 100 g (100 ml) |
|---|---|
| Energía | 0 kcal |
| Proteínas | 0 g |
| Hidratos de carbono | 0 g |
| Azúcares | 0 g |
| Fibra | 0 g |
| Grasas | 0 g |
| Grasas saturadas | 0 g |
| Vitaminas | Sin cantidades nutricionalmente relevantes |
| Calcio | Variable según el agua mineral |
| Magnesio | Variable según el agua mineral |
| Sodio | Variable según el agua mineral |
Las aguas minerales pueden contener cantidades relevantes de calcio, magnesio, bicarbonatos y otros minerales, pero existen diferencias enormes entre marcas y manantiales. Por eso es preferible consultar la composición específica de cada botella.
Aspectos positivos
Su principal cualidad es muy sencilla: hidrata sin aportar azúcar ni calorías, siempre que se trate de agua con gas simple.
Para quienes encuentran aburrida el agua sin gas, las burbujas pueden hacer más agradable beber agua y facilitar una ingesta adecuada de líquidos.
También puede resultar especialmente útil como sustituto de refrescos. Cambiar regularmente un refresco azucarado por agua con gas elimina el azúcar y las calorías de esa bebida sin renunciar a la sensación de carbonatación.
Algunas personas perciben además una mayor sensación temporal de plenitud después de beber bebidas carbonatadas. Existen pequeños estudios sobre saciedad y sobre determinados síntomas digestivos, pero no hay que convertir estos resultados en afirmaciones de que el agua con gas adelgaza o mejora la digestión de todo el mundo.
¿Quién debería tener más cuidado?
Las personas que experimentan habitualmente hinchazón, eructos o molestias gastrointestinales después de tomar bebidas carbonatadas pueden tolerar mejor el agua sin gas.
Quienes tengan indicada médicamente una dieta baja en sodio deberían revisar el contenido de sodio de las aguas minerales con gas, ya que puede variar mucho entre productos.
También merece especial atención el consumo frecuente de aguas carbonatadas aromatizadas y acidificadas en personas con erosión dental. El problema en estos casos puede estar más relacionado con los ácidos añadidos y la frecuencia de exposición que con la carbonatación por sí sola.
Cuando existe una enfermedad renal, cardiaca u otra situación en la que un profesional sanitario haya indicado controlar la cantidad total de líquidos o determinados minerales, esas instrucciones individualizadas deben aplicarse tanto al agua con gas como al agua sin gas.
¿Cuánta agua con gas se puede beber?
No existe un límite oficial específico de vasos de agua con gas al día para una persona sana. Puede contribuir a cubrir las necesidades normales de hidratación.
Una ración habitual puede ser un vaso de unos 200-250 ml o una botella de 330-500 ml, pero esto es simplemente una cantidad práctica de consumo, no un máximo sanitario.
La cantidad adecuada de líquidos varía entre individuos y también incluye el agua aportada por otros líquidos y por los alimentos. Las necesidades aumentan, por ejemplo, con el ejercicio y las temperaturas elevadas.
Si beber grandes cantidades de agua carbonatada provoca hinchazón, no existe ninguna ventaja en forzarse a consumirla: puede alternarse perfectamente con agua sin gas.
¿Es bueno beberla todos los días?
Para una persona sana que la tolere bien, el agua con gas simple puede beberse diariamente. No hay evidencia sólida de que la carbonatación por sí sola convierta el consumo cotidiano de agua en perjudicial.
Resulta especialmente razonable cuando sustituye a refrescos azucarados, bebidas alcohólicas u otras opciones más calóricas.
No obstante, si prácticamente toda el agua consumida es carbonatada y aparecen molestias digestivas, puede ser más cómodo combinar agua con y sin gas. Asimismo, si se utiliza agua mineral embotellada con una concentración elevada de sodio, conviene considerar esa aportación dentro de la alimentación completa.
Formas de consumirla que pueden cambiar mucho el resultado
Agua con gas simple
Agua y dióxido de carbono. Es la opción más sencilla: cero azúcar y prácticamente cero calorías. Si es agua mineral, contendrá además los minerales característicos de su origen.
Agua mineral con gas
Puede aportar calcio, magnesio, bicarbonatos, sodio y otros minerales en cantidades muy variables. No puede considerarse nutricionalmente idéntica entre marcas.
Agua con gas y limón
Añadir unas gotas o una rodaja de limón prácticamente no transforma su aporte energético, pero el limón aporta ácido cítrico y aumenta la exposición de los dientes a los ácidos. El efecto será distinto de añadir simplemente un aroma que no acidifique significativamente la bebida.
Agua con gas aromatizada
Puede seguir teniendo cero calorías, pero hay que comprobar los ingredientes. Algunas variedades contienen ácidos, edulcorantes u otros componentes.
Agua con gas con azúcar
Si contiene azúcar añadido, ya no es nutricionalmente equivalente al agua carbonatada simple. Las calorías dependerán de la cantidad incorporada.
Agua tónica
La tónica no debe confundirse con el agua con gas. Es una bebida diferente que contiene quinina y que, en su versión convencional, suele incorporar azúcar. Puede aportar una cantidad de calorías similar a la de otros refrescos azucarados.
Mitos y dudas frecuentes
¿El agua con gas engorda?
No si es agua carbonatada simple sin azúcar. Su aporte energético es prácticamente cero. Lo que puede engordar en determinadas bebidas carbonatadas son los ingredientes añadidos, especialmente el azúcar.
¿El agua con gas hincha la barriga?
Puede producir distensión abdominal temporal. El gas ocupa espacio en el aparato digestivo hasta que es expulsado, principalmente mediante eructos. Esa sensación de vientre hinchado no equivale a haber ganado grasa corporal.
¿Produce gases?
Sí, puede aumentar los eructos y la sensación de gas debido precisamente al dióxido de carbono que contiene. La intensidad depende de la cantidad ingerida y de la sensibilidad individual.
¿Tiene azúcar?
El agua con gas simple no contiene azúcar. Las bebidas carbonatadas aromatizadas pueden ser diferentes, por lo que debe comprobarse su etiqueta.
¿Tiene calorías?
El agua carbonatada simple proporciona aproximadamente 0 kcal. Los minerales y el dióxido de carbono no convierten el agua en una bebida calórica.
¿Es mala para los dientes?
El CO2 hace que el agua sea ligeramente ácida, pero el agua con gas simple presenta un potencial erosivo mucho menor que numerosos refrescos y bebidas ácidas. El riesgo merece más atención cuando contiene ácido cítrico, zumos, azúcar u otros ácidos y cuando se bebe repetidamente durante muchas horas.
¿Es mala para los huesos?
No existe evidencia convincente de que la carbonatación del agua por sí misma debilite los huesos. Parte de esta preocupación procede de confundir el agua con gas con determinados refrescos. Son productos diferentes y no es correcto atribuir a las burbujas todos los posibles efectos asociados a otras bebidas.
¿Es peor para los riñones que el agua normal?
No hay fundamento para considerar que el agua con gas simple sea perjudicial para los riñones de una persona sana simplemente por contener CO2. Otra cuestión son las necesidades individuales de líquidos o minerales de personas con determinadas enfermedades renales, que requieren recomendaciones específicas.
¿El gas deshidrata?
No. El agua carbonatada sigue proporcionando agua al organismo y contribuye a la hidratación.
¿Es buena para adelgazar?
No es una bebida adelgazante. Sin embargo, prácticamente no contiene calorías y puede resultar útil si sustituye a refrescos, zumos azucarados o bebidas alcohólicas con más energía. La pérdida de grasa corporal depende del balance energético global mantenido en el tiempo.
¿Beberla durante las comidas es malo?
Para una persona sana no existe una razón general para prohibirla durante las comidas. Puede, eso sí, producir una sensación de plenitud más rápida o provocar eructos en personas sensibles.
¿Es mejor el agua sin gas?
Ambas pueden hidratar adecuadamente. El agua sin gas tiene la ventaja de no provocar molestias por carbonatación y de ser menos ácida. El agua con gas puede resultar más agradable para algunas personas y facilitar que sustituyan bebidas azucaradas. La elección puede basarse principalmente en la tolerancia y las preferencias personales.
Conclusión
¿Es malo beber agua con gas? Para la mayoría de las personas sanas, no. El agua carbonatada simple hidrata, prácticamente no aporta calorías y no contiene azúcar. Puede consumirse regularmente e incluso resultar útil como alternativa a refrescos azucarados.
Sus inconvenientes reales son bastante específicos. Puede provocar eructos, gases e hinchazón, especialmente cuando se bebe mucha cantidad o existe sensibilidad digestiva. También es ligeramente ácida, aunque el agua con gas simple es mucho menos preocupante para los dientes que los refrescos y otras bebidas muy ácidas. Las variedades minerales pueden contener cantidades muy diferentes de sodio.
Las afirmaciones de que el agua con gas engorda, deshidrata o debilita necesariamente los huesos suelen exagerar o confundir los efectos de la carbonatación con los de otros ingredientes presentes en los refrescos.
La diferencia fundamental está en qué contiene realmente la botella. Agua y CO2 constituyen una bebida prácticamente sin calorías; añadir azúcar, zumos, ácidos u otros ingredientes puede cambiar considerablemente el resultado. Si se tolera bien y se elige una versión simple, el agua con gas puede formar parte perfectamente de la hidratación cotidiana.