El anís verde (Pimpinella anisum) es una planta aromática cuyos frutos secos, conocidos habitualmente como semillas de anís, se utilizan como especia y para preparar infusiones. Su sabor dulce y característico procede en gran medida del anetol, uno de los componentes principales de su aceite esencial.
En cantidades culinarias normales, el anís no se considera perjudicial para la mayoría de las personas. Sin embargo, es importante distinguir entre las semillas utilizadas como especia, una infusión preparada con ellas, el aceite esencial concentrado y las bebidas alcohólicas anisadas. No tienen la misma composición, concentración ni riesgos.
También conviene no confundir el anís verde con el anís estrellado. Aunque ambos proporcionan un aroma parecido debido a determinados compuestos comunes, proceden de plantas diferentes.
¿Es malo tomar anís?
No, el anís verde utilizado en cantidades culinarias habituales o como una infusión ocasional no es malo para la mayoría de los adultos. La Agencia Europea de Medicamentos reconoce el uso tradicional de preparados de semillas de anís para molestias digestivas leves como hinchazón y flatulencia, aunque deja claro que esta utilización se basa fundamentalmente en una larga tradición de uso y no en una evidencia clínica sólida.
Por tanto, no debe interpretarse que una infusión de anís tenga efectos terapéuticos demostrados para cualquier problema digestivo.
Los posibles inconvenientes aparecen principalmente con preparados concentrados, aceite esencial, cantidades excesivas o reacciones alérgicas. El aceite esencial de anís no debe tratarse como si fuera una infusión más concentrada, porque proporciona dosis muy superiores de sus componentes aromáticos.
¿El anís engorda?
Las semillas secas de anís aportan aproximadamente 337 kcal por 100 g. También contienen alrededor de 17,6 g de proteínas, 15,9 g de grasas, 50 g de hidratos de carbono y 14,6 g de fibra.
Sin contexto, 337 kcal puede parecer una cifra elevada, pero prácticamente nadie consume 100 g de semillas de anís de una vez. Una cucharada de semillas enteras de unos 6-7 g aporta aproximadamente 23 kcal, y las cantidades empleadas para aromatizar alimentos suelen ser todavía menores.
Una infusión preparada con semillas y sin azúcar, miel ni otros ingredientes energéticos aporta una cantidad mínima de calorías porque no se comen los 100 g de semillas utilizados como referencia nutricional.
Por tanto, el anís empleado como especia o infusión sin endulzar no es un alimento relevante para el aumento de peso. La acumulación de grasa corporal depende del balance energético global mantenido a lo largo del tiempo.
La situación cambia completamente si por «anís» se entiende un licor anisado. Las bebidas alcohólicas contienen energía procedente del alcohol y algunas también cantidades importantes de azúcar. No deben utilizarse los datos nutricionales de las semillas para valorar una bebida de anís.
¿Qué pasa si tomas demasiado?
No existe una cantidad máxima universal de semillas de anís como alimento que permita afirmar que superar cierto número de gramos sea tóxico para cualquier persona.
En cantidades culinarias habituales, el anís tiene un amplio historial de utilización. Sin embargo, aumentar mucho la cantidad no significa aumentar proporcionalmente sus posibles beneficios.
La situación es diferente cuando se utiliza como preparado medicinal o aceite esencial. La Agencia Europea de Medicamentos establece condiciones de utilización concretas para estos preparados y no considera el aceite esencial equivalente a las semillas utilizadas en la cocina.
Además, el anís contiene naturalmente pequeñas cantidades de estragol. Las autoridades europeas han evaluado específicamente la seguridad de esta sustancia en preparados herbales. En las condiciones tradicionales de utilización de infusiones de anís, la exposición es mucho menor que la asociada a preparados concentrados, por lo que no tiene sentido equiparar una taza ocasional de infusión con la ingestión de aceites esenciales.
Principales inconvenientes
El aceite esencial está mucho más concentrado que las semillas
El aceite esencial se obtiene mediante destilación de los frutos secos y concentra los componentes volátiles del anís. Por ello, unas gotas de aceite esencial no equivalen a unas pocas semillas ni a una taza de infusión.
La Agencia Europea de Medicamentos establece mayores precauciones para los medicamentos elaborados con aceite esencial de anís y no recomienda su uso medicinal en menores de 18 años.
Por tanto, no debe ingerirse aceite esencial indiscriminadamente pensando que, por proceder de una planta comestible, puede utilizarse como un alimento convencional.
Puede provocar reacciones alérgicas
Se han descrito reacciones alérgicas al anís que pueden afectar a la piel o al aparato respiratorio. La Agencia Europea de Medicamentos contraindica los preparados medicinales de anís en personas alérgicas al propio anís, al anetol o a determinadas plantas de la familia Apiaceae.
En esta familia se encuentran también alimentos y especias como apio, cilantro, hinojo, eneldo y alcaravea. Se han documentado fenómenos de reactividad cruzada entre algunas de estas plantas y determinados pólenes.
Estas alergias son mucho menos frecuentes que problemas alimentarios habituales, pero constituyen una precaución real y no deben confundirse con una simple intolerancia digestiva.
Contiene estragol de forma natural
El anís contiene pequeñas cantidades de estragol, una sustancia aromática presente también en otras plantas. Su seguridad ha sido específicamente evaluada en preparados herbales debido a los resultados obtenidos con exposiciones elevadas en estudios experimentales.
Esto no significa que tomar ocasionalmente una infusión de anís sea cancerígeno. La propia evaluación europea ha considerado que el riesgo asociado a las pequeñas cantidades presentes en infusiones preparadas en las condiciones tradicionales de utilización es muy diferente del correspondiente a una exposición concentrada.
La conclusión práctica es sencilla: no existe motivo para alarmarse por utilizar anís como especia, pero tampoco para consumir grandes cantidades de extractos o aceites esenciales sin necesidad.
Una bebida alcohólica de anís no equivale a una infusión
En España, la palabra anís también designa diferentes bebidas alcohólicas aromatizadas. Su principal inconveniente no procede de la semilla, sino del alcohol y, dependiendo del producto, del azúcar.
Por tanto, afirmar que «el anís ayuda a la digestión» no justifica utilizar una bebida alcohólica anisada después de las comidas como tratamiento digestivo. El perfil de riesgos del alcohol es completamente distinto.
Nutrientes
La siguiente tabla corresponde exclusivamente a 100 g de semillas secas de anís verde (Pimpinella anisum). No corresponde a una infusión, aceite esencial, extracto ni licor de anís.
| Nutriente | Cantidad aproximada por 100 g |
|---|---|
| Energía | 337 kcal |
| Agua | 9,54 g |
| Proteínas | 17,6 g |
| Hidratos de carbono | 50,0 g |
| Azúcares | Sin dato específico fiable en la referencia utilizada |
| Fibra | 14,6 g |
| Grasas totales | 15,9 g |
| Grasas saturadas | 0,59 g |
| Vitamina C | 21 mg |
| Vitamina B1 | 0,34 mg |
| Vitamina B2 | 0,29 mg |
| Niacina (vitamina B3) | 3,06 mg |
| Vitamina B6 | 0,65 mg |
| Folato | 10 µg |
| Calcio | 646 mg |
| Hierro | 36,96 mg |
| Magnesio | 170 mg |
| Fósforo | 440 mg |
| Potasio | 1.441 mg |
| Zinc | 5,3 mg |
| Sodio | 16 mg |
Los valores por 100 g pueden dar una impresión engañosa de la importancia nutricional del anís. Aunque las semillas presentan concentraciones elevadas de hierro, calcio, potasio y otros minerales, la cantidad realmente consumida como especia es muy pequeña.
Por ejemplo, si se utilizan 2 g de semillas, se obtiene únicamente el 2 % de las cantidades indicadas en la tabla. Además, cuando se prepara una infusión y después se desechan las semillas, solo una parte de sus componentes pasa al agua.
Aspectos positivos
El anís tiene una ventaja culinaria clara: proporciona un aroma intenso utilizando cantidades muy pequeñas. Puede emplearse en panes, repostería, frutas, infusiones y diferentes recetas sin necesidad de aportar cantidades significativas de sal.
Las semillas contienen fibra, proteínas, grasas y diversos minerales, aunque su contribución nutricional real debe interpretarse según el pequeño tamaño de las raciones.
Los frutos también contienen aceite esencial rico en trans-anetol, responsable de buena parte de su aroma característico.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce el uso tradicional de preparados de semillas de anís para aliviar molestias digestivas leves como hinchazón y flatulencia. También reconoce su uso tradicional como expectorante en la tos asociada a resfriados.
La expresión «uso tradicional» es importante: significa que existe una utilización prolongada y plausible, pero no una demostración clínica sólida comparable a la exigida para atribuir eficacia bien establecida a un medicamento.
Por tanto, es razonable describir el anís como una especia aromática con una larga tradición de uso digestivo, pero no presentarlo como un tratamiento demostrado para enfermedades gastrointestinales, respiratorias o de otro tipo.
¿Quién debería tener más cuidado?
Las personas con alergia conocida al anís, al anetol o a plantas relacionadas de la familia Apiaceae deben evitar los preparados medicinales de anís y consultar la composición de productos que puedan contenerlo.
La utilización de aceite esencial de anís requiere mucha más precaución que el uso culinario de las semillas. Los preparados medicinales de aceite esencial no están indicados para menores de 18 años según la evaluación europea.
En el caso de los medicamentos herbales elaborados con semillas de anís, las recomendaciones tampoco son idénticas a las de un condimento culinario. Por ejemplo, la documentación europea sobre su uso tradicional se refiere a adultos y adolescentes mayores de 12 años.
Durante el embarazo y la lactancia tampoco debe suponerse que dosis medicinales, extractos o aceites esenciales son equivalentes a las pequeñas cantidades utilizadas normalmente para aromatizar alimentos.
¿Cuánto se puede tomar?
No existe una cantidad máxima oficial de semillas de anís como alimento aplicable universalmente a toda la población.
En la cocina se utilizan normalmente cantidades pequeñas: desde una pizca hasta aproximadamente una cucharadita o una cucharada repartida entre varias raciones, dependiendo de la receta.
Una cucharadita de unos 2 g aportaría aproximadamente 7 kcal, mientras que una cucharada de alrededor de 6-7 g ronda las 20-23 kcal.
Estas cantidades culinarias no deben confundirse con las dosis de preparados herbales utilizadas con fines medicinales. En ese contexto deben seguirse las instrucciones específicas del producto.
Tampoco existe ninguna razón nutricional para aumentar progresivamente la cantidad de anís buscando mayores beneficios. Más cantidad significa mayor exposición a sus componentes, no necesariamente mayor efecto beneficioso.
¿Es bueno tomarlo todos los días?
Utilizar una pequeña cantidad de anís como especia culinaria puede formar parte de la alimentación habitual de una persona que lo tolere bien.
Tomar una infusión de anís de manera ocasional tampoco plantea el mismo escenario que utilizar continuamente extractos concentrados o aceites esenciales.
No existe, sin embargo, una necesidad nutricional de consumir anís diariamente. Los nutrientes presentes en sus semillas pueden obtenerse fácilmente mediante otros alimentos que se consumen en cantidades mucho mayores.
Si una persona necesita tomar diariamente una infusión para controlar dolor, hinchazón, gases u otros síntomas persistentes, resulta más importante conocer la causa de esos síntomas que seguir aumentando el consumo de anís.
Formas de consumirlo que pueden cambiar mucho el resultado
Semillas de anís
Son los frutos secos de Pimpinella anisum utilizados como especia. Pueden incorporarse enteros o triturados a panes, repostería y otras recetas.
Aunque contienen 337 kcal por 100 g, la cantidad culinaria habitual es tan pequeña que su contribución energética suele ser mínima.
Infusión de anís
Se prepara poniendo las semillas en contacto con agua caliente y posteriormente retirándolas. Una infusión sin azúcar tiene un aporte energético muy pequeño.
Si se añade azúcar o abundante miel, las calorías y los azúcares libres de la bebida aumentan debido al endulzante, no al anís.
Anís en repostería
Que unas rosquillas, galletas o bizcochos lleven anís no significa que las calorías procedan principalmente de esta especia. Harina, azúcar, mantequilla, aceite y otros ingredientes son normalmente responsables de la mayor parte de la energía.
Aceite esencial de anís
Es un producto altamente concentrado obtenido mediante destilación y no debe utilizarse como si fuera una infusión. La concentración de compuestos aromáticos es incomparablemente mayor.
Licor de anís
Es una bebida alcohólica y debe valorarse como tal. Su contenido energético procede fundamentalmente del alcohol y, en las variedades dulces, también del azúcar.
Los posibles usos tradicionales digestivos de las semillas de anís no convierten una bebida alcohólica anisada en una opción saludable para mejorar la digestión.
Anís estrellado
El anís estrellado y el anís verde no son la misma planta. El primero procede principalmente de Illicium verum, mientras que el anís verde es Pimpinella anisum. Que compartan parte de su aroma no permite aplicar automáticamente a uno todos los datos nutricionales y de seguridad del otro.
Mitos y dudas frecuentes
¿El anís engorda?
Las semillas aportan 337 kcal por 100 g, pero las raciones culinarias son diminutas. Una cucharadita de unos 2 g proporciona alrededor de 7 kcal. Una infusión sin azúcar aporta una cantidad energética mínima. Por tanto, el anís utilizado normalmente no es relevante para el aumento de peso.
¿Por qué tiene tantas calorías por 100 g?
Porque las semillas están secas y contienen grasas, proteínas e hidratos de carbono concentrados. El dato de 337 kcal por 100 g no significa que una taza de infusión aporte 337 kcal ni que una pizca de anís sea especialmente calórica.
¿El anís tiene azúcar?
La base de datos nutricional utilizada no proporciona una cifra específica suficientemente fiable de azúcares simples para las semillas secas. En cualquier caso, una infusión de anís no necesita azúcar añadido. Si se endulza, el contenido de azúcar dependerá fundamentalmente de la cantidad de azúcar o miel incorporada.
¿El anís ayuda con los gases?
Existe una larga tradición de utilización del anís para molestias digestivas leves, incluida la flatulencia. La Agencia Europea de Medicamentos reconoce este uso tradicional, pero señala que la evidencia procedente de ensayos clínicos es insuficiente. Por tanto, no debe presentarse como un efecto terapéutico firmemente demostrado.
¿El anís mejora la digestión?
Su uso para molestias digestivas leves es tradicional y plausible, pero no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que mejore la digestión de todas las personas o que trate enfermedades digestivas.
¿Una infusión de anís tiene muchas calorías?
No si se prepara únicamente con semillas y agua y después se retiran las semillas. Añadir azúcar, miel, siropes u otros ingredientes sí puede aumentar considerablemente las calorías.
¿El anís sirve para adelgazar?
No existe evidencia sólida de que el anís queme grasa o provoque pérdida de peso. Una infusión sin azúcar puede sustituir a bebidas más calóricas, pero el beneficio en ese caso procede de reducir la ingesta energética, no de una propiedad adelgazante del anís.
¿Es bueno beber anís después de comer?
Una infusión puede consumirse después de una comida si se tolera bien. Otra cosa es el licor de anís: contiene alcohol y no debe confundirse con una infusión ni justificarse como tratamiento digestivo.
¿El anís elimina la hinchazón abdominal?
No puede garantizarse. Su utilización para hinchazón y flatulencia está respaldada como uso tradicional, no por pruebas clínicas suficientemente sólidas para asegurar que funcione en todas las personas.
¿El anís es bueno para la tos?
Los preparados de semillas de anís tienen un uso tradicional reconocido como expectorantes para la tos asociada a resfriados. De nuevo, se trata de uso tradicional y no de una eficacia sólidamente establecida mediante ensayos clínicos.
¿El anís verde y el anís estrellado son iguales?
No. El anís verde es Pimpinella anisum y pertenece a la familia Apiaceae. El anís estrellado utilizado como especia procede de Illicium verum. Son especies botánicamente diferentes aunque compartan un aroma parecido.
¿El aceite esencial de anís es simplemente anís más fuerte?
No es una forma apropiada de considerarlo. Es un producto concentrado obtenido por destilación que proporciona una exposición mucho mayor a los componentes volátiles. Sus precauciones de utilización son diferentes de las correspondientes a una infusión o a pequeñas cantidades de semillas.
¿Que sea natural significa que se puede tomar sin límite?
No. Una sustancia puede proceder de una planta y seguir teniendo efectos biológicos o resultar perjudicial a concentraciones suficientemente altas. Con el anís, la diferencia entre unas semillas utilizadas como condimento y un aceite esencial concentrado es especialmente importante.
¿Se puede tomar anís todos los días?
Utilizar pequeñas cantidades culinarias de semillas habitualmente no plantea un problema conocido para la mayoría de las personas. Eso no significa que sea necesario tomar diariamente infusiones concentradas, extractos o aceite esencial para obtener beneficios para la salud.
Conclusión
Tomar anís verde en cantidades culinarias normales no es malo para la mayoría de las personas. Aunque las semillas secas contienen unas 337 kcal por 100 g, este dato resulta poco representativo del consumo real: una cucharadita aporta alrededor de 7 kcal y una infusión sin azúcar proporciona una cantidad energética mínima.
Su utilización tradicional para gases, hinchazón y molestias digestivas leves está reconocida por las autoridades europeas, pero se basa principalmente en una larga historia de uso y no en una evidencia clínica suficientemente sólida como para considerar demostrados esos beneficios.
Los inconvenientes reales aparecen sobre todo cuando se confunden productos muy diferentes. Las semillas, la infusión, el aceite esencial y el licor de anís no son equivalentes. El aceite esencial concentra enormemente los componentes aromáticos y requiere precauciones específicas, mientras que el licor añade los riesgos y las calorías propios del alcohol.
También existen alergias al anís y a plantas relacionadas, aunque son poco frecuentes. Por lo demás, no hay motivo para preocuparse por una pequeña cantidad utilizada para cocinar o aromatizar una bebida. Lo que conviene evitar es asumir que, por ser una planta tradicional, cuanto más anís o más concentrado sea el preparado, mayores serán sus beneficios.