SAMSUNG SM-S936BZSGEUB Opiniones: el Galaxy S25+ mantiene cámaras demasiado continuistas


El SAMSUNG SM-S936BZSGEUB corresponde al Galaxy S25+ de 512 GB en color Silver Shadow, una configuración que se sitúa en una zona peculiar de la gama alta. Tiene una magnífica pantalla Dynamic AMOLED 2X QHD+ de 6,7 pulgadas, 12 GB de RAM, el potente Snapdragon 8 Elite for Galaxy, un cuerpo sorprendentemente fino y un soporte de software pensado para muchos años.

El problema no está tanto en lo que ofrece como en lo poco que evolucionan algunas áreas frente a generaciones anteriores. El sistema de cámaras vuelve a apoyarse en una combinación de 50, 10 y 12 MP, la carga por cable continúa limitada a 45 W y sus 4900 mAh resultan conservadores frente a los 6000 y 7000 mAh que ya aparecen en rivales directos. Para un comprador que renueva un Galaxy reciente, estos compromisos pesan más que para quien llega desde un teléfono de hace cuatro o cinco años.

Las cámaras cambian menos de lo que cabría esperar en un móvil de este nivel

El Galaxy S25+ utiliza una cámara principal de 50 MP con estabilización óptica, un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x y un ultra gran angular de 12 MP. La cámara frontal tiene 12 MP.

Es un conjunto versátil. Hay estabilización óptica, diferentes distancias focales, grabación de vídeo hasta 8K a 30 fps y un procesamiento computacional muy desarrollado. Samsung también aprovecha su ProVisual Engine para intervenir en reducción de ruido, color, retratos y vídeo.

Pero el hardware fotográfico resulta demasiado familiar. El comprador que venga de un Galaxy S23+ o S24+ no encontrará el salto de sensores que podría esperar después de varias generaciones. Es precisamente uno de los terrenos donde el S25 Ultra establece una distancia mucho más clara.

La cámara principal sigue siendo competente y el teleobjetivo 3x resulta útil para retratos y sujetos alejados. El inconveniente aparece al compararlo con rivales que han invertido más en sensores de mayor tamaño, teleobjetivos periscópicos o cámaras de zoom con mayor resolución.

El teleobjetivo 3x de 10 MP empieza a parecer modesto frente a sus rivales

La cámara de aproximación merece un apartado propio porque es una de las diferencias que más se perciben al comparar teléfonos premium. Samsung mantiene un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x y permite continuar digitalmente hasta 30x.

Un 3x es una focal muy práctica. Funciona bien para retratos y permite acercarse sin recurrir inmediatamente al zoom digital. El problema no es disponer de 3x, sino hacerlo mediante un sensor de solo 10 MP cuando algunos competidores incorporan teleobjetivos de mucha mayor resolución o sistemas periscópicos con focales más largas.

Al ampliar mucho, la intervención del procesamiento aumenta y el zoom digital no puede confundirse con ampliación óptica real. Para fotografías ocasionales será suficiente; quien considere el zoom una de las razones principales para comprar un gama alta encontrará propuestas más ambiciosas fuera del S25+.

4900 mAh ya no parecen una batería especialmente grande

La batería tiene una capacidad típica de 4900 mAh. El dato aislado puede parecer uno de los principales inconvenientes del modelo porque el mercado Android ha avanzado rápidamente hacia baterías de mayor densidad y existen competidores que superan claramente los 5000 mAh sin convertirse en dispositivos desmesuradamente gruesos.

Sin embargo, sería incorrecto concluir que el S25+ tiene mala autonomía. El Snapdragon 8 Elite y la gestión energética de Samsung permiten obtener tiempos de funcionamiento muy competitivos. La eficiencia importa tanto como la capacidad nominal.

El problema es de margen. Una batería de 6000 o 7000 mAh proporciona más reserva para navegación, cámara, juegos, 5G, brillo elevado y uso intensivo. Los 4900 mAh obligan a Samsung a apoyarse más en la eficiencia del conjunto.

A cambio, el teléfono consigue mantenerse en solo 7,3 mm de grosor y 190 gramos, unas cifras muy interesantes para un dispositivo de 6,7 pulgadas. Aquí existe un compromiso bastante claro: Samsung prioriza delgadez y peso frente a perseguir una capacidad de batería récord.

45 W de carga resultan conservadores para un buque insignia Android

El Galaxy S25+ admite carga rápida por cable de hasta 45 W con un cargador y condiciones compatibles. También dispone de carga inalámbrica y carga inalámbrica inversa.

Los 45 W permiten recuperar una cantidad considerable de batería en relativamente poco tiempo, pero Samsung está muy lejos de las cifras de tres dígitos que utilizan algunos fabricantes Android. Hay rivales capaces de combinar baterías mayores con cargas considerablemente más rápidas.

La diferencia importa sobre todo a quien utiliza el móvil de manera intensiva y acostumbra a realizar cargas cortas durante el día. Si se deja cargando durante la noche, la ventaja de pasar de 45 a 80, 100 o 120 W pierde bastante relevancia.

Samsung adopta una estrategia más conservadora, pero eso no cambia el hecho de que velocidad de carga y capacidad de batería son dos apartados donde las especificaciones del S25+ parecen menos agresivas que las de varios competidores.

El cargador no acompaña a un teléfono que necesita el adaptador adecuado para alcanzar 45 W

En la caja no se incluye un adaptador de corriente convencional. Es una práctica asentada en la gama alta de Samsung y puede no representar ningún problema para quien ya disponga de un cargador USB-C apropiado.

Pero reutilizar cualquier cargador antiguo no garantiza alcanzar la máxima velocidad admitida. Para aprovechar correctamente la carga rápida de 45 W se necesita un adaptador compatible con los requisitos correspondientes y un cable adecuado.

Esto genera una situación poco elegante: se compra un dispositivo premium y puede ser necesario añadir un cargador si el existente no cumple las condiciones necesarias.

No debería decidir por sí solo la compra, pero sí conviene incluirlo en el coste real de cambiar de teléfono, especialmente si se procede de un modelo antiguo con cargador USB-A.

6,7 pulgadas ofrecen mucho espacio, pero hacen desaparecer la idea de móvil compacto

La pantalla mide 6,7 pulgadas en el rectángulo completo y utiliza un panel Dynamic AMOLED 2X con resolución de 3120 x 1440 píxeles y frecuencia de actualización de hasta 120 Hz.

Es uno de los grandes argumentos a favor del teléfono. La elevada resolución proporciona mucha definición y los 120 Hz hacen que desplazamientos y animaciones resulten especialmente fluidos. El panel también alcanza niveles de brillo elevados para facilitar la visibilidad exterior.

Pero sus dimensiones físicas son aproximadamente 158,4 x 75,8 mm. Aunque los marcos reducidos aprovechan muy bien el frontal, sigue siendo un móvil grande. Quien utilice habitualmente el teléfono con una sola mano puede encontrarse más cómodo con el Galaxy S25 convencional.

Los 190 gramos ayudan bastante. El S25+ consigue evitar la sensación de bloque pesado que transmiten algunos teléfonos de pantalla similar, por lo que el inconveniente está más relacionado con anchura y superficie que con un peso exagerado.

El Snapdragon 8 Elite tiene mucha más potencia de la que necesitará la mayoría

El Snapdragon 8 Elite for Galaxy es uno de los mayores saltos técnicos del dispositivo. La versión utilizada por Samsung alcanza frecuencias especialmente altas y proporciona potencia sobrada para juegos, edición, inteligencia artificial y multitarea.

Los 12 GB de RAM acompañan correctamente al procesador. Tampoco debería haber problemas de espacio en esta variante de 512 GB, que resulta mucho más apropiada para una compra a largo plazo que una configuración básica con menor almacenamiento.

La contrapartida es que pagar por uno de los procesadores móviles más rápidos tiene poco efecto perceptible en tareas sencillas. WhatsApp, navegación, redes sociales, correo o vídeo funcionan perfectamente en teléfonos considerablemente más económicos.

Además, como ocurre con cualquier smartphone de alto rendimiento, las cargas prolongadas generan calor y el sistema puede ajustar frecuencias para mantener temperaturas y consumo dentro de márgenes razonables. Una puntuación máxima de benchmark no representa el rendimiento constante durante cualquier duración y temperatura.

512 GB son abundantes, pero no existe microSD

Esta referencia incorpora 512 GB de almacenamiento interno y 12 GB de RAM. Es una capacidad generosa que permite instalar muchos juegos, conservar una gran biblioteca de fotografías y grabar bastante vídeo sin preocuparse inmediatamente por liberar espacio.

El almacenamiento realmente disponible es inferior a los 512 GB anunciados porque el sistema operativo y el software preinstalado utilizan una parte.

Tampoco existe ranura microSD. No es algo excepcional en la gama alta, pero significa que la capacidad elegida al comprar será la capacidad física disponible durante toda la vida útil del teléfono.

En este caso, los 512 GB reducen mucho la importancia del problema. Solo debería preocupar especialmente a quien almacene cantidades enormes de vídeo local o quiera mantener durante años una biblioteca multimedia sin depender de servicios en la nube o almacenamiento externo.

Galaxy AI aporta funciones interesantes, pero no todas dependen exclusivamente del teléfono

La inteligencia artificial ocupa una posición central en la propuesta del Galaxy S25+. Samsung integra herramientas para trabajar con texto, imágenes, búsquedas, transcripciones, traducciones y diferentes acciones entre aplicaciones.

El Snapdragon 8 Elite y el procesamiento local permiten realizar determinadas tareas directamente en el dispositivo. Otras funciones, sin embargo, pueden depender de conexión a Internet, cuentas, servicios externos o condiciones específicas.

Esto importa porque la expresión «Galaxy AI» agrupa herramientas muy diferentes. No debería comprarse el teléfono suponiendo que absolutamente toda función de inteligencia artificial funciona permanentemente sin conexión o que las condiciones actuales de cada servicio permanecerán inalteradas durante toda la vida útil del dispositivo.

Para muchos compradores, además, pantalla, cámaras, autonomía y soporte de actualizaciones seguirán teniendo más importancia cotidiana que algunas funciones de IA.

El largo soporte de software es uno de los motivos más sólidos para aceptar otros compromisos

Una de las ventajas que cambia bastante la valoración del S25+ es su política de soporte. Samsung planteó esta generación con siete generaciones de actualizaciones del sistema operativo y siete años de actualizaciones de seguridad, con las condiciones correspondientes al ciclo de soporte.

Esto encaja especialmente bien con la configuración de 12 GB de RAM y 512 GB. El hardware tiene margen para mantenerse útil durante mucho tiempo y el soporte oficial evita que un teléfono todavía potente quede prematuramente abandonado en software.

Es una diferencia importante frente a fabricantes que pueden ofrecer más batería, carga mucho más rápida o hardware fotográfico más agresivo pero un compromiso de actualizaciones inferior.

Para alguien que cambia de móvil cada dos años, siete años importan relativamente poco. Para quien pretende conservarlo cinco, seis o incluso siete años, pueden pesar más que cargar a 100 W.

El salto desde un Galaxy S24+ resulta mucho menos convincente que desde un modelo antiguo

Este es posiblemente el mayor problema conceptual del Galaxy S25+. Samsung ha refinado una fórmula que ya funcionaba muy bien, pero varias especificaciones fundamentales permanecen cerca de las de su predecesor.

La pantalla sigue girando alrededor de 6,7 pulgadas, QHD+ y 120 Hz; la batería continúa en 4900 mAh; la carga se mantiene en 45 W y el esquema de cámaras de 50 + 10 + 12 MP resulta familiar.

El procesador sí supone un avance sustancial y las funciones de software han evolucionado. El cuerpo también es algo más fino y ligero. Pero para el propietario de un S24+ en buen estado, el cambio puede sentirse más como refinamiento que como una generación completamente nueva.

La perspectiva es distinta viniendo de un Galaxy S20, S21 o de un gama media. Ahí sí se acumulan suficientes mejoras en rendimiento, pantalla, autonomía, cámaras, conectividad y soporte para que la actualización resulte mucho más perceptible.

La protección IP68 no significa que los daños por agua sean imposibles

Samsung mantiene protección IP68 frente al polvo y agua bajo las condiciones de laboratorio definidas para la certificación. Es una característica muy valiosa para un dispositivo pensado para acompañar al usuario durante años.

No obstante, la resistencia al agua puede deteriorarse con el uso, golpes y reparaciones. Tampoco todos los líquidos ni todas las condiciones equivalen a las pruebas de laboratorio.

Por eso resulta más sensato interpretar IP68 como protección frente a accidentes que como permiso para exponer deliberadamente el móvil al agua de manera habitual.

¿A quién pueden importarle especialmente sus puntos débiles?

  • Propietarios de un Galaxy S24+: encontrarán demasiadas similitudes en batería, carga, pantalla y hardware de cámaras.
  • Usuarios obsesionados con el zoom: el teleobjetivo 3x de 10 MP queda por detrás de sistemas periscópicos más ambiciosos.
  • Quien quiera la carga más rápida posible: los 45 W son conservadores frente a numerosos rivales Android.
  • Usuarios intensivos que prioricen autonomía: 4900 mAh ofrecen buenos resultados gracias a la eficiencia, pero existen alternativas con baterías sustancialmente mayores.
  • Quien quiera un teléfono pequeño: las 6,7 pulgadas proporcionan una gran pantalla a cambio de unas dimensiones poco apropiadas para manos pequeñas.
  • Usuarios de microSD: tendrán que adaptarse al almacenamiento interno fijo o recurrir a la nube y unidades externas.

Lo que Samsung hace especialmente bien sigue teniendo mucho peso

Concentrarse en sus inconvenientes puede transmitir una imagen injustamente negativa del Galaxy S25+. La pantalla Dynamic AMOLED 2X QHD+ de 120 Hz continúa siendo uno de sus grandes argumentos, y el teléfono combina 6,7 pulgadas con solo 190 gramos y 7,3 mm de grosor.

El Snapdragon 8 Elite for Galaxy proporciona una enorme reserva de rendimiento. Los 12 GB de RAM y 512 GB de esta configuración son igualmente adecuados para una vida útil prolongada.

También ofrece elementos que no siempre aparecen juntos en sus competidores: USB 3.2 Gen 1, Samsung DeX, Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, UWB, NFC, eSIM, altavoces estéreo, carga inalámbrica y un ecosistema muy amplio de relojes, auriculares, televisores y dispositivos SmartThings.

Y el soporte prolongado cambia la ecuación. Samsung no intenta ganar la batalla de la batería más grande ni de la carga más rápida; apuesta por equilibrio, ecosistema, software, construcción y longevidad.

5 móviles similares que pueden ser mejor opción de compra

1. Samsung Galaxy S25 Ultra. Es una alternativa superior para quien valore especialmente fotografía y zoom. Mantiene buena parte de las virtudes de software y soporte del S25+, pero incorpora un sistema de cámaras más ambicioso y funciones adicionales. Tiene sentido cuando precisamente las cámaras continuistas del S25+ son el motivo de duda.

2. OnePlus 13. Puede resultar más convincente para quien priorice batería y velocidad de carga sin renunciar a un Snapdragon 8 Elite ni a una pantalla de gama alta. Su batería de mayor capacidad y carga considerablemente más rápida atacan directamente dos de las principales debilidades del Samsung.

3. Google Pixel 9 Pro XL. Es especialmente interesante para quien coloque la fotografía computacional, la experiencia de Android y el soporte prolongado entre sus prioridades. Su planteamiento fotográfico resulta más ambicioso en determinados apartados, aunque Samsung mantiene ventajas propias en rendimiento y ecosistema.

4. Xiaomi 15 Ultra. Puede ser una compra más adecuada para el usuario que considere la cámara la característica principal de un móvil premium. Su sistema fotográfico está planteado de forma mucho más agresiva, especialmente en zoom, aunque es un dispositivo más voluminoso y con una filosofía distinta al equilibrado S25+.

5. Honor Magic7 Pro. Ofrece una alternativa interesante si se busca una batería de mayor capacidad, carga rápida y un sistema de cámaras más ambicioso. Puede resultar preferible para quien considere demasiado conservadoras las especificaciones de batería y teleobjetivo del Samsung.

¿Deberían sus inconvenientes frenar la compra?

El SAMSUNG SM-S936BZSGEUB Galaxy S25+ de 512 GB tiene un problema peculiar: es un teléfono muy bueno que resulta menos emocionante de lo que sus prestaciones y posición en la gama sugieren. Samsung perfecciona una fórmula consolidada en lugar de reconstruirla.

El sistema de cámaras es el compromiso que más debería hacer reflexionar a quien busca un salto generacional. El teleobjetivo de 10 MP y 3x funciona, pero queda lejos de los sistemas de zoom más ambiciosos. Los 4900 mAh tampoco impresionan frente a las nuevas baterías de gran capacidad y los 45 W de carga están claramente por debajo de numerosos rivales.

Estas carencias pesan bastante menos para quien priorice un móvil delgado, relativamente ligero, con una excelente pantalla QHD+, rendimiento muy elevado, 512 GB, un ecosistema maduro y muchos años de actualizaciones. En ese perfil, el equilibrio general puede ser más valioso que ganar una batalla concreta de especificaciones.

El comprador que ya tenga un Galaxy S24+ debería plantearse seriamente esperar a un salto mayor. Quien llegue desde un dispositivo de varias generaciones atrás encontrará un teléfono mucho más fácil de justificar, especialmente si pretende conservarlo durante años.

Ficha técnica de SAMSUNG SM-S936BZSGEUB

Característica Especificación
Marca Samsung
Referencia SM-S936BZSGEUB
Modelo comercial Galaxy S25+
Color Silver Shadow
Sistema operativo de lanzamiento Android 15 con One UI 7
Procesador Snapdragon 8 Elite for Galaxy
CPU Octa-Core, hasta 4,47 GHz
Memoria RAM 12 GB
Almacenamiento 512 GB
Pantalla Dynamic AMOLED 2X de 6,7 pulgadas
Resolución 3120 x 1440 píxeles, QHD+
Frecuencia de actualización máxima 120 Hz
Cámara principal 50 MP, f/1.8, OIS
Teleobjetivo 10 MP, f/2.4, zoom óptico 3x
Ultra gran angular 12 MP, f/2.2
Cámara frontal 12 MP, f/2.2, enfoque automático
Zoom digital máximo 30x
Grabación de vídeo Hasta 8K a 30 fps
Batería 4900 mAh
Carga por cable Hasta 45 W con equipamiento compatible
USB USB-C, USB 3.2 Gen 1
Wi-Fi Wi-Fi 7
Bluetooth Bluetooth 5.4
NFC
UWB
Samsung DeX
SIM Nano-SIM y eSIM, con configuraciones Dual SIM compatibles
Resistencia IP68
Dimensiones 158,4 x 75,8 x 7,3 mm
Peso 190 g