
El ANKER SOLIX V1 22kW es un punto de recarga doméstico que apuesta fuerte por la gestión inteligente de la energía. Esta versión trabaja con alimentación trifásica de 400 V y puede alcanzar 22 kW con 32 A, además de ofrecer conectividad Wi-Fi, Ethernet y Bluetooth, control mediante aplicación, RFID y posibilidades interesantes para viviendas con placas solares.
Sobre el papel, esos 22 kW son uno de sus principales argumentos. En la práctica también representan el primer aspecto que conviene analizar antes de comprarlo: disponer de un cargador capaz de entregar esa potencia no significa que el coche, la instalación eléctrica y la potencia disponible en casa permitan aprovecharla. A esto se suman algunas funciones avanzadas que requieren equipamiento adicional y determinadas ausencias, como un contador certificado MID, que pueden ser relevantes según el uso previsto.
Los 22 kW solo tienen sentido con una instalación trifásica preparada para aprovecharlos
La potencia máxima es probablemente el dato que más llama la atención del SOLIX V1. Para alcanzar 22 kW necesita una alimentación trifásica de 400 V y 32 A por fase. Es una condición considerablemente más exigente que la de un cargador doméstico de 7,4 kW conectado a una instalación monofásica.
Esto tiene dos consecuencias. La primera es que una vivienda que no disponga de trifásica no podrá aprovechar esta configuración tal como está planteada. La segunda es que incluso teniendo trifásica habrá que comprobar la potencia disponible, las protecciones, la sección del cableado y el resto de la instalación.
El propio vehículo también establece un límite. Muchos coches eléctricos aceptan un máximo de 11 kW en corriente alterna y algunos se quedan en 7,4 kW. Con uno de ellos, instalar un wallbox de 22 kW no hará que la batería cargue a 22 kW.
Por tanto, comprar esta variante pensando únicamente en tener «el cargador más rápido» puede conducir a una inversión sobredimensionada. Resulta mucho más interesante cuando la vivienda ya cuenta con la infraestructura apropiada y el vehículo admite realmente carga AC trifásica a 22 kW, o cuando se quiere dejar preparada la instalación para futuros vehículos.
La gestión de excedentes solares y el balanceo de carga requieren hardware adicional
Una parte importante del atractivo del SOLIX V1 está en sus funciones de gestión energética. Puede coordinar la recarga con la producción fotovoltaica y realizar balanceo de carga, pero estas capacidades no dependen exclusivamente del wallbox.
Para utilizarlas necesita trabajar con un medidor compatible, como determinados Anker SOLIX Smart Meter o modelos compatibles de Shelly, o integrarse dentro de sistemas energéticos Anker compatibles. Es decir, comprar únicamente el cargador no proporciona automáticamente toda la experiencia de gestión energética que puede sugerir su catálogo de funciones.
Esto importa especialmente a quien tenga placas solares y esté eligiendo el V1 precisamente para aprovechar excedentes. Antes de comprar conviene presupuestar el sistema completo: cargador, medidor compatible, instalación y configuración.
No es una peculiaridad exclusiva de Anker; muchos cargadores inteligentes recurren a medidores externos para conocer el flujo energético de la vivienda. El inconveniente está en que reduce la sencillez y aumenta el coste real cuando el objetivo es acceder a las funciones más interesantes del producto.
No incorpora un contador de energía certificado MID
El V1 dispone de medición interna de la energía utilizada y permite consultar información sobre las sesiones de carga, pero Anker especifica que el equipo no cuenta con certificación MID.
Para una vivienda particular en la que simplemente se quiere conocer aproximadamente cuánto consume el coche, esta carencia puede tener poca trascendencia. El escenario cambia cuando las mediciones deben utilizarse para determinados procesos formales de facturación, reembolso o imputación de gastos.
Un usuario que vaya a instalar el cargador en una empresa, un aparcamiento compartido o una situación en la que necesite justificar con precisión determinada energía facturable debería comprobar previamente qué requisitos de medición necesita cumplir.
Es uno de esos puntos débiles que apenas afectan a muchos compradores domésticos pero que pueden descartar directamente el producto para determinados usos profesionales.
Necesita un diferencial Tipo A externo
El SOLIX V1 incorpora detección de corriente residual continua de 6 mA, además de protecciones frente a sobrecorriente y sobretemperatura. Sin embargo, la documentación de Anker establece también la necesidad de un RCD Tipo A externo de 30 mA de acuerdo con la normativa aplicable.
Por tanto, el precio del cargador no debe confundirse con el coste de disponer de una instalación terminada. Cuadro eléctrico, protecciones, cableado, distancia hasta la plaza de aparcamiento y mano de obra pueden tener bastante más peso económico que pequeñas diferencias de precio entre dos wallbox.
En una instalación trifásica dimensionada para 32 A por fase esto merece todavía más atención. La recomendación razonable es estudiar primero la instalación con un profesional y elegir después el cargador, y no comprar un equipo de 22 kW para descubrir posteriormente que aprovechar esa potencia requiere modificaciones importantes.
La versión concreta importa: cable integrado y toma no ofrecen exactamente lo mismo
La familia SOLIX V1 existe en configuraciones con toma Tipo 2 y con cable Tipo 2 incorporado. Es una diferencia que va más allá de la comodidad.
La variante con cable de 22 kW utiliza un conductor de cinco hilos y 6 mm² y las versiones cableadas ofrecen protección IP65. Las configuraciones con toma tienen protección IP55 y requieren utilizar un cable de carga independiente.
El cable fijo resulta especialmente cómodo en una plaza privada: aparcar, coger el conector y enchufar. La toma aporta mayor libertad para utilizar el cable que interese y deja una instalación visualmente más limpia cuando no se está cargando.
Antes de comprar merece la pena confirmar la referencia exacta suministrada por la tienda. Bajo el nombre SOLIX V1 22kW aparecen distintas configuraciones y no conviene asumir que todos los accesorios o características físicas son idénticos.
La aplicación aporta mucho, pero también aumenta la dependencia del ecosistema conectado
El V1 puede utilizar RFID y dispone de conectividad Wi-Fi, Ethernet, Bluetooth y RS485. También es compatible con OCPP 1.6J. Esta variedad es una de sus fortalezas porque ofrece bastante más margen de integración que un wallbox básico.
La aplicación permite supervisar el estado de carga, consultar información energética, establecer horarios y gestionar distintas funciones. Anker también permite compartir el cargador con varios usuarios.
Pero existe una contrapartida: cuanto mayor sea el interés del comprador por automatizaciones, estadísticas y optimización energética, mayor será su dependencia de una correcta configuración de comunicaciones, medidores y software.
Quien simplemente quiera enchufar el coche todas las noches puede terminar pagando por una sofisticación que utilizará poco. Para ese perfil hay cargadores más sencillos cuya principal virtud consiste precisamente en reducir el número de funciones y elementos que configurar.
La carga solar es atractiva, pero el V1 gana sentido dentro de un sistema energético más amplio
La posibilidad de priorizar energía fotovoltaica es uno de los argumentos más interesantes del cargador. Puede trabajar en modos orientados a energía solar y combinar producción fotovoltaica y red eléctrica cuando se dispone de la medición compatible necesaria.
Además, Anker contempla la integración del V1 con diferentes productos de su familia SOLIX. Para una vivienda que ya utiliza almacenamiento energético de la marca, esta integración puede ser una ventaja importante.
El reverso es evidente: parte del atractivo diferencial disminuye cuando se instala como dispositivo completamente aislado. Si no hay fotovoltaica, batería doméstica ni intención de utilizar gestión dinámica, buena parte de sus capacidades energéticas avanzadas queda desaprovechada.
22 kW pueden aportar mucho menos de lo esperado durante una noche normal
Existe otra cuestión práctica que suele pasar desapercibida. Un coche permanece aparcado en casa durante muchas horas, por lo que no siempre es necesario cargarlo a la máxima potencia posible.
Por ejemplo, para recuperar una cantidad moderada de energía utilizada durante los desplazamientos cotidianos, disponer de toda una noche hace que 7,4 u 11 kW puedan resultar suficientes. En ese contexto, pasar a 22 kW puede reducir un tiempo de carga que realmente no era un problema.
La situación cambia con vehículos de gran batería, recorridos diarios elevados, horarios irregulares o necesidad frecuente de recuperar mucha autonomía en pocas horas. Ahí sí existe una razón práctica para buscar la máxima potencia AC que admita el vehículo.
Por eso la potencia debe dimensionarse según el uso real y no únicamente según la cifra máxima que pueda ofrecer el cargador.
Su resistencia exterior es buena, aunque depende de la variante
El SOLIX V1 está preparado para instalaciones interiores y exteriores y trabaja dentro de un amplio intervalo de temperaturas. También cuenta con resistencia a impactos IK10.
La protección frente al entorno, sin embargo, cambia según la configuración. La versión cableada alcanza IP65 mientras que la versión con toma se queda en IP55. Ambas pueden utilizarse en exterior dentro de las condiciones previstas por el fabricante, pero no son especificaciones idénticas.
En una plaza totalmente expuesta a lluvia y suciedad merece la pena valorar tanto la ubicación como la variante concreta antes de instalarlo. Un buen grado de protección no elimina la conveniencia de escoger una posición razonablemente protegida cuando sea posible.
¿Para quién pueden pesar especialmente estos inconvenientes?
El ANKER SOLIX V1 22kW resulta menos convincente cuando la vivienda tiene suministro monofásico, el coche únicamente admite 7,4 u 11 kW en corriente alterna o el usuario no piensa utilizar gestión solar ni funciones inteligentes.
También merece una revisión más cuidadosa para usos profesionales que necesiten medición certificada MID. En ese escenario, otras soluciones concebidas expresamente para instalaciones compartidas o gestión empresarial pueden encajar mejor.
En cambio, sus compromisos pesan bastante menos en una vivienda trifásica con fotovoltaica, un vehículo compatible con alta potencia AC y un propietario interesado en integrar la recarga dentro de la gestión energética doméstica. Ahí las capacidades que podrían parecer innecesarias en otro escenario empiezan a tener sentido.
¿Deberían sus limitaciones frenar la compra?
No hay un defecto fundamental que convierta al SOLIX V1 22kW en un mal punto de recarga. El problema potencial es comprarlo para una instalación que no pueda aprovecharlo.
Sus 22 kW requieren trifásica y suficiente capacidad eléctrica, la velocidad final siempre estará limitada por el cargador AC del vehículo y algunas de sus funciones energéticas más interesantes necesitan un medidor compatible. Además, la ausencia de certificación MID puede ser decisiva para determinados usos profesionales.
Si esas condiciones ya están contempladas, ofrece una combinación interesante de potencia, conectividad, RFID, OCPP, programación y gestión solar. Si el objetivo consiste simplemente en cargar durante la noche un coche limitado a 7,4 u 11 kW, merece la pena comparar el coste de toda la instalación con soluciones más sencillas antes de pagar por una capacidad que probablemente permanecerá sin utilizar.
5 alternativas que pueden ser mejor opción de compra
- Wallbox Pulsar Max 22 kW: puede resultar una alternativa más interesante para quien priorice un ecosistema específicamente centrado en recarga de vehículos eléctricos. Ofrece hasta 22 kW, Wi-Fi y Bluetooth, programación y funciones de gestión energética, incluida la integración de energía solar mediante el equipamiento de medición correspondiente.
- Tesla Wall Connector Gen 3: una alternativa especialmente atractiva para propietarios de Tesla, aunque también funciona con vehículos de otras marcas que utilicen Tipo 2. Alcanza 22 kW en trifásica y dispone de un cable integrado de 7,3 metros, una ventaja práctica cuando el punto queda relativamente alejado del puerto de carga.
- V2C Trydan: puede encajar mejor en instalaciones fotovoltaicas donde la prioridad sea gestionar excedentes solares y disponer de numerosas posibilidades de integración. Es una opción especialmente interesante para quien quiera que el cargador forme parte activa de la gestión energética doméstica.
- Schneider Charge: puede ser preferible para quien valore especialmente una solución de un fabricante muy asentado en infraestructura eléctrica y quiera integrarla dentro del ecosistema doméstico Wiser. Resulta atractiva cuando el resto de la instalación eléctrica y de automatización ya utiliza soluciones Schneider Electric.
- Wallbox Pulsar Pro: puede ser una elección más apropiada que el Anker para aparcamientos compartidos, empresas o instalaciones con varios usuarios. Está planteado con mayor énfasis en control de acceso y administración de entornos compartidos, y existen configuraciones orientadas a necesidades de medición y gestión profesional.
Ficha técnica de ANKER SOLIX V1 22kW
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Producto | Punto de recarga inteligente para vehículo eléctrico |
| Modelo | ANKER SOLIX V1 |
| Potencia nominal máxima | 22 kW |
| Alimentación | Trifásica |
| Tensión nominal | 400 V ±20% |
| Corriente nominal | 32 A |
| Frecuencia | 50 Hz |
| Conexión al vehículo | Tipo 2 |
| Sección indicada para la variante de 22 kW | 5 × 6 mm² |
| Comunicaciones | Wi-Fi, Ethernet, Bluetooth y RS485 |
| Protocolo | OCPP 1.6J |
| Autenticación | RFID, aplicación y Bluetooth |
| Modos de funcionamiento | Inicio automático, carga programada y carga inteligente |
| Gestión solar | Compatible mediante medidor o sistema energético compatible |
| Balanceo de carga | Requiere medidor compatible |
| Detección de corriente residual DC | 6 mA |
| Diferencial externo | Tipo A de 30 mA requerido según normativa aplicable |
| Protección contra sobrecorriente | Sí |
| Protección contra sobretemperatura | Sí |
| Resistencia a impactos | IK10 |
| Protección ambiental | IP55 en versión con toma; IP65 en versión con cable |
| Temperatura de funcionamiento | -30 °C a 50 °C |
| Uso | Interior y exterior |
| Dimensiones aproximadas | 211 × 360 × 120/125 mm según versión |
| Contador MID | No certificado MID |
| Garantía limitada | 3 años |