
El Huawei Mate 20 Pro fue uno de los móviles más ambiciosos de su generación. Su pantalla OLED de 6,39 pulgadas y resolución 3120 x 1440, el Kirin 980, la triple cámara Leica, la batería de 4.200 mAh, la carga rápida de 40 W, la carga inalámbrica, el reconocimiento facial 3D y la protección IP68 componían en 2018 un conjunto claramente de gama alta.
Muchas de esas características siguen siendo atractivas, especialmente si aparece a un precio reducido o reacondicionado. El problema es que comprarlo hoy obliga a valorar algo mucho más importante que su ficha técnica original: es un teléfono lanzado en 2018, sin 5G y perteneciente a una generación de hardware y software muy alejada de los móviles actuales. Su calidad de construcción y algunas funciones adelantadas a su época no eliminan ese envejecimiento.
Su principal inconveniente en 2026 es la edad, no el Kirin 980
El Kirin 980 fue un procesador de referencia cuando apareció. Utiliza una CPU de ocho núcleos con dos Cortex-A76 a 2,6 GHz, otros dos Cortex-A76 a 1,92 GHz y cuatro Cortex-A55 a 1,8 GHz, acompañados por una GPU Mali-G76 y doble NPU.
Para mensajería, navegación, reproducción multimedia y muchas aplicaciones habituales continúa siendo un hardware funcional. El problema aparece al compararlo con procesadores actuales, especialmente en juegos exigentes, procesamiento fotográfico, edición de vídeo, inteligencia artificial y eficiencia.
Los 6 GB de RAM tampoco convierten el teléfono en inutilizable, pero actualmente son una cantidad mucho menos generosa que en 2018. Quien mantenga muchas aplicaciones abiertas o pretenda utilizar el móvil durante varios años más encontrará bastante más margen en dispositivos modernos con 8 o 12 GB.
Por eso no tendría demasiado sentido comprar el Mate 20 Pro únicamente porque antiguamente era un gama alta. Un teléfono envejece también por su plataforma, soporte y compatibilidad, no solo por el estado de la carcasa.
La ausencia de 5G es una limitación objetiva
El Huawei Mate 20 Pro es un smartphone 4G LTE. En su lanzamiento fue especialmente avanzado en conectividad móvil, pero no dispone de 5G.
Eso no impide realizar llamadas, navegar o utilizar aplicaciones sobre redes 4G compatibles. Para una persona que encuentre cobertura LTE suficiente y utilice principalmente Wi-Fi en casa o en el trabajo puede no representar un problema inmediato.
La situación cambia si se compra pensando en conservarlo varios años. Prácticamente cualquier móvil moderno de gama media o alta incorpora ya 5G, por lo que adquirir deliberadamente un terminal 4G tan antiguo resulta difícil de justificar salvo que su precio sea especialmente bajo.
El software y la compatibilidad futura pesan más que muchas de sus especificaciones
El Mate 20 Pro salió originalmente con EMUI 9 basado en Android 9. Dependiendo de la región y variante recibió actualizaciones posteriores, pero no debe confundirse ese historial con el soporte prolongado que ofrecen actualmente determinados fabricantes.
Al comprar una unidad usada o reacondicionada conviene comprobar exactamente qué versión de EMUI tiene instalada, qué actualizaciones ofrece para esa variante y si las aplicaciones imprescindibles para el comprador continúan siendo compatibles.
Este Mate 20 Pro pertenece, además, a la etapa anterior a las restricciones que afectaron posteriormente a los móviles Huawei, por lo que las versiones internacionales comercializadas originalmente con los servicios de Google no deben confundirse con generaciones posteriores de Huawei que salieron sin ellos.
Aun así, tener Google Play no resuelve el problema del envejecimiento del sistema. Con el paso de los años pueden aparecer aplicaciones que aumenten sus requisitos mínimos, mientras que la ausencia de nuevas versiones de Android y de un soporte de seguridad equivalente al de teléfonos actuales es difícil de ignorar.
Una pantalla OLED excelente para su época, pero limitada a 60 Hz
La pantalla continúa siendo una de sus características más llamativas. Tiene 6,39 pulgadas, tecnología OLED y 3120 x 1440 píxeles, una resolución extraordinariamente elevada incluso comparada con numerosos móviles actuales.
Pero hay una diferencia que se aprecia mucho más durante el uso cotidiano que unos cuantos píxeles adicionales: su frecuencia de refresco es de la generación de 60 Hz.
Los 90 y 120 Hz están muy extendidos actualmente. Desplazarse por páginas web, animaciones del sistema y redes sociales resulta visualmente más fluido en un terminal moderno de alta frecuencia.
No significa que la pantalla del Mate 20 Pro sea mala. Su resolución sigue siendo sobresaliente y el OLED proporciona negros profundos. Simplemente responde a prioridades diferentes: mucha resolución, pero sin la fluidez que actualmente se espera incluso en gamas de precio considerablemente inferiores.
Una pantalla OLED de 2018 también obliga a revisar cuidadosamente una unidad usada
La antigüedad introduce otro factor que ninguna ficha técnica puede reflejar. Una unidad que lleve años funcionando puede presentar desgaste del panel OLED, retenciones permanentes, diferencias de uniformidad o marcas derivadas del uso prolongado de elementos estáticos.
No significa que todos los Mate 20 Pro tengan estos problemas. Sería incorrecto presentarlos como un fallo inevitable. Lo relevante es que el estado individual del dispositivo importa muchísimo más cuando se compra un OLED de esta edad.
Antes de adquirirlo de segunda mano conviene mostrar fondos blancos, grises y de colores uniformes, variar el brillo y comprobar que no existen zonas claramente deterioradas. Un precio atractivo deja de serlo rápidamente si después hay que sustituir la pantalla.
Los 4.200 mAh originales dicen poco sobre una batería con años de uso
La batería integrada tiene una capacidad nominal típica de 4.200 mAh. Era generosa cuando apareció el teléfono y se acompañaba de Huawei SuperCharge de hasta 40 W.
Además, admite carga inalámbrica Qi de hasta 15 W con equipamiento compatible e incluso fue pionero en ofrecer carga inalámbrica inversa para alimentar determinados dispositivos compatibles.
Sobre el papel sigue siendo un apartado sorprendentemente completo. El inconveniente al comprarlo actualmente vuelve a ser su antigüedad. Una batería de ion-litio pierde capacidad con los ciclos de carga y el paso del tiempo, por lo que 4.200 mAh describen la batería nueva, no necesariamente la capacidad efectiva de una unidad usada en 2026.
Un Mate 20 Pro con batería sustituida correctamente puede ofrecer una experiencia muy diferente de otro que conserve su batería original después de años de utilización. Este aspecto debería comprobarse antes de valorar cualquier oferta.
128 GB pueden bastar, pero la ampliación mediante NM Card resulta poco práctica
La variante analizada dispone de 128 GB de almacenamiento y 6 GB de RAM. Para aplicaciones, fotografías y un uso moderado, 128 GB todavía pueden ser suficientes.
Huawei permitió ampliar el almacenamiento hasta 256 GB, pero recurrió a su formato NM Card o Nano Memory en lugar de la extendida microSD. La tarjeta se vende por separado.
Esta decisión resulta bastante menos atractiva actualmente. Las NM Card son mucho menos universales que las microSD y no pueden aprovecharse con la misma facilidad en cámaras, ordenadores, lectores y otros dispositivos.
Quien no necesite ampliar los 128 GB puede ignorarlo. Para quien guarda grandes bibliotecas de vídeos, música o fotografías, sería preferible adquirir directamente un móvil moderno con 256 GB o más de almacenamiento interno antes que depender de un formato de expansión minoritario.
La triple cámara Leica sigue siendo versátil, pero el procesamiento fotográfico ha avanzado mucho
Huawei configuró la cámara trasera alrededor de tres sensores: 40 MP con objetivo principal f/1.8, 20 MP con ultra gran angular f/2.2 y 8 MP con teleobjetivo f/2.4. Esta combinación permitió cubrir distancias focales muy diferentes sin depender únicamente del zoom digital.
El ultra gran angular fue especialmente interesante porque también amplió las posibilidades de fotografía cercana. El teleobjetivo, por su parte, ofrecía una perspectiva que muchos móviles económicos todavía sacrifican.
La cámara frontal alcanza 24 MP y se acompaña de un sistema de detección de profundidad 3D empleado para el reconocimiento facial.
El hardware fotográfico continúa siendo interesante, pero durante estos años han evolucionado mucho los sensores, ópticas, estabilización y, especialmente, la fotografía computacional. HDR, fotografía nocturna, retrato, vídeo y procesamiento en tiempo real son áreas donde un móvil actual puede superar al Mate 20 Pro incluso sin recurrir a cifras de megapíxeles llamativas.
El reconocimiento facial 3D sigue siendo una característica poco habitual
Uno de los detalles que mejor ha envejecido es precisamente algo que muchos Android actuales no incorporan. El Mate 20 Pro utiliza sensores de profundidad para ofrecer reconocimiento facial 3D, en lugar de depender exclusivamente de una fotografía tomada por la cámara frontal.
También dispone de lector de huellas integrado en la pantalla. Tener ambos métodos biométricos proporciona una flexibilidad que sigue siendo interesante.
La contrapartida visual es un notch considerable en la parte superior. Los móviles modernos han evolucionado hacia perforaciones mucho más pequeñas para alojar la cámara frontal. Aquí existe un intercambio claro: el recorte ocupa más pantalla porque alberga hardware biométrico adicional.
No hay conector de auriculares de 3,5 mm
El Mate 20 Pro utiliza USB-C y no incorpora una toma analógica de 3,5 mm integrada. Huawei suministraba originalmente accesorios USB-C y, dependiendo del mercado y paquete comercial, adaptadores compatibles.
Hoy es una ausencia bastante común en la gama alta y difícilmente puede considerarse un defecto extraordinario. Sin embargo, sí afecta a quien utiliza auriculares con cable convencionales, especialmente si compra una unidad de segunda mano que ya no conserva sus accesorios originales.
La solución pasa por utilizar auriculares USB-C, Bluetooth o un adaptador apropiado. Es un pequeño inconveniente, pero conviene tenerlo en cuenta antes de comprar accesorios.
IP68 es una ventaja, pero no debería confiarse igual en un teléfono antiguo
El dispositivo salió con protección IP68 frente al agua y al polvo bajo las condiciones especificadas por Huawei. Es otra característica que demuestra lo completo que era el terminal.
Huawei advierte, como hacen otros fabricantes, que la resistencia al agua y al polvo no es permanente y puede disminuir debido al desgaste normal. Esta advertencia cobra mucha más importancia en un teléfono que puede llevar años utilizándose.
Si además ha sufrido golpes, reparaciones o una sustitución de pantalla o batería, la estanqueidad original puede haberse visto afectada. Por eso no sería prudente comprar un Mate 20 Pro usado y asumir que conserva exactamente la misma resistencia al agua que cuando salió de fábrica.
Su ergonomía sigue siendo razonable, aunque las curvas de pantalla dividen opiniones
El teléfono mide aproximadamente 157,8 x 72,3 x 8,6 mm y pesa unos 189 gramos. Frente a muchos gama alta modernos que superan ampliamente los 200 gramos, no resulta especialmente pesado.
La pantalla curvada lateralmente contribuye a darle un aspecto estilizado, pero esta decisión de diseño depende mucho de las preferencias personales. Hay usuarios que disfrutan del efecto visual y del agarre estrecho; otros prefieren paneles completamente planos por facilitar la colocación de protectores y reducir reflejos o pulsaciones accidentales en los bordes.
Es uno de esos aspectos que conviene valorar físicamente si se tiene oportunidad, porque ninguna especificación permite determinar qué diseño resultará más cómodo para cada persona.
¿Quién debería pensárselo especialmente antes de comprarlo?
- Quien quiera conservar el móvil muchos años: adquirir en 2026 un modelo lanzado en 2018 deja mucho menos recorrido futuro que comprar un dispositivo reciente.
- Usuarios que quieran 5G: el Mate 20 Pro está limitado a redes 4G.
- Jugadores exigentes: el Kirin 980 y la Mali-G76 pertenecen a una generación muy anterior a los chips actuales.
- Quien valore una pantalla de 120 Hz: su OLED tiene una resolución magnífica, pero funciona con una frecuencia de refresco propia de su época.
- Compradores de segunda mano: batería, pantalla OLED, puertos y posibles reparaciones previas deben revisarse cuidadosamente.
- Quien dependa de soporte de software prolongado: un terminal moderno ofrece una perspectiva mucho mejor de actualizaciones futuras.
- Usuarios que necesiten mucho almacenamiento: 128 GB pueden quedarse cortos y la expansión utiliza NM Card en lugar de microSD.
Cinco alternativas que son mejor opción de compra actualmente
1. Google Pixel 10. Es una compra mucho más lógica para quien valore fotografía, actualizaciones y longevidad. Su plataforma es moderna, incorpora 5G y dispone de muchos más años de soporte por delante. Pierde parte del carácter peculiar del antiguo Huawei, pero elimina precisamente su mayor inconveniente: comprar tecnología de 2018 para utilizarla varios años más.
2. Samsung Galaxy S25 FE. Puede ser mejor elección para quien quiera permanecer en Android con una pantalla moderna de alta frecuencia de refresco, 5G, cámaras versátiles y un soporte de software mucho más prolongado. Es especialmente recomendable para quien busque un sustituto equilibrado del concepto de gama alta del Mate 20 Pro.
3. OnePlus 13R. Es una alternativa particularmente atractiva si las prioridades son rendimiento y autonomía. Su hardware es varias generaciones más reciente, dispone de una batería considerablemente mayor, pantalla de alta frecuencia y 5G. Frente al Huawei, tiene mucho más sentido para juegos y uso intensivo durante los próximos años.
4. Xiaomi 15T. Es mejor opción para quien quiera conservar la filosofía de un Android con mucho equipamiento pero pasar a una plataforma contemporánea. La conectividad 5G, una pantalla mucho más fluida, mayor rendimiento y un sistema fotográfico moderno lo convierten en una actualización más razonable que invertir actualmente en un Mate 20 Pro salvo que este último sea muy barato.
5. POCO F7 Pro. Puede ser preferible para quien contemple el Huawei principalmente por conseguir especificaciones altas gastando menos que en un buque insignia actual. Su procesador, conectividad, pantalla de alta frecuencia y batería pertenecen a una generación radicalmente más reciente, por lo que ofrece bastante más recorrido para aplicaciones y juegos.
¿Merece la pena comprar el Huawei Mate 20 Pro actualmente?
El Huawei Mate 20 Pro ha envejecido de una manera curiosa. Algunas características continúan pareciendo propias de un teléfono muy completo: OLED de alta resolución, triple cámara con ultra gran angular y teleobjetivo, IP68, reconocimiento facial 3D, lector de huellas en pantalla, carga de 40 W, carga inalámbrica y NFC. No parece un móvil básico ni siquiera muchos años después de su lanzamiento.
Pero la decisión de compra actual no debería basarse en lo extraordinario que fue en 2018. Su plataforma Kirin 980 es antigua, carece de 5G, la pantalla permanece en 60 Hz y su recorrido de software está muy lejos del que proporciona un móvil recién lanzado. A ello se suma una variable imposible de ignorar en una unidad usada: el desgaste de la batería y del panel OLED.
Puede tener sentido como segundo teléfono, dispositivo económico o compra reacondicionada a un precio realmente bajo y con batería en buen estado. Como móvil principal para utilizar durante varios años, es difícil recomendarlo frente a un gama media o alta moderno. En este caso, la edad del producto pesa bastante más que el prestigio que tuvo cuando llegó al mercado.
Ficha técnica de Huawei Mate 20 Pro
| Característica | Huawei Mate 20 Pro 128 GB / 6 GB |
|---|---|
| Año de lanzamiento | 2018 |
| Color de la variante analizada | Negro |
| Pantalla | OLED de 6,39 pulgadas |
| Resolución | 3120 x 1440 píxeles |
| Formato de pantalla | 19,5:9 |
| Procesador | Huawei Kirin 980 |
| CPU | 8 núcleos: 2 x 2,6 GHz, 2 x 1,92 GHz y 4 x 1,8 GHz |
| GPU | Mali-G76 |
| RAM | 6 GB |
| Almacenamiento | 128 GB |
| Ampliación de almacenamiento | NM Card de hasta 256 GB |
| Cámara principal | 40 MP, gran angular, f/1.8 |
| Cámara ultra gran angular | 20 MP, f/2.2 |
| Teleobjetivo | 8 MP, f/2.4 |
| Cámara frontal | 24 MP, f/2.0 |
| Reconocimiento facial | Detección de profundidad 3D |
| Lector de huellas | Integrado en pantalla |
| Batería | 4.200 mAh, valor típico |
| Batería extraíble | No |
| Carga por cable | Huawei SuperCharge hasta 40 W |
| Carga inalámbrica | Hasta 15 W con equipamiento compatible |
| Conectividad móvil | 4G LTE |
| 5G | No |
| Wi-Fi | 802.11 a/b/g/n/ac, 2,4 y 5 GHz |
| Bluetooth | 5.0 |
| NFC | Sí |
| USB | USB Type-C |
| Conector de auriculares de 3,5 mm | No |
| GPS | GPS de doble banda L1 + L5, compatible también con otros sistemas de posicionamiento |
| Protección | IP68 bajo las condiciones especificadas por el fabricante |
| Sistema operativo original | EMUI 9 basado en Android 9 |
| Anchura | 72,3 mm |
| Altura | 157,8 mm |
| Grosor | 8,6 mm |
| Peso | Aproximadamente 189 g |